Ludmila Pavlovna

El día de ayer estaba viendo este documental: La musa de ****  (Era su traducción). En él, veíamos la academia a cargo de Ludmila Pavlovna Sakharova. Al final discutimos al respecto. El señor “F”, como lo llamaremos, me llevaba la contraria. Dijo que el documental no representaba su opinión, pero yo creo que sí.

La mujer esta viene y dice al principio que lo importante es lo que dice, no cómo lo dice. Al final, después de maltratar psicológicamente a la mujercita, le dice “lo que siento es diferente a lo que digo en clase“, justificando que se enoja rápido, pero que es por su bien, etcétera y pidiéndole que ignore esos comentarios.

¿En qué quedamos, vieja? Dice que lo importante es LO QUE DICE y luego ¿hay que ignorarlo?

A la pobre bailarina le dice “idiota”, le dice que “tiene un temperamento caprichoso”.

Luego, un señor explica que hay que adaptarse a ella (a la Pavlovna), que afectan a las niñas emocionalmente en un período vulnerable de su vida.

A las niñas en la primera audición les dicen que no tienen dones, ni talento y no pueden aprender, que no pueden hacer nada, pero que no lloren, sus madres entenderán.

¿Qué?

Hablan de que lo importante es lo que sale de ello. Es cierto. El trabajo será óptimo. ¿Pero y la persona? ¿sus miedos? ¿inseguridades?

El señor F dice que es con la idea de tener el efecto contrario, que ella quiera demostrar que no es aquello con lo que se le insulta y decida superarse. Pero no. Yo conozco personas con esos temores creados por déspotas maestras.

ludmila

Ante mi comentario de que jamás dejaría que mi hija hiciera danza ni gimnasia (por lo déspotas y por los desórdenes alimenticios que conllevan), me dijo que tendemos a sobreprotegerlos. En ese momento supe que debía guardarme mi opinión. Ya había dicho que odiaba a la Pavlovna y con eso es suficiente. Yo no soportaría eso. Quizás sí tenga que ver con el hecho de que, como pueblo, hemos sido humillados muchas veces y ahora no estamos dispuestos a tolerarlo…ni como técnica de enseñanza.

¿Y qué que la mujer diga al final que la danza es su vida bla bla? Durante el documental se queja, habla de su miedo, de su dolor, llora, etcétera…pero ¿Qué? Solo porque al final consigue éxito, debemos obviar el proceso? ¡No! ¿Y no existe también el síndrome de Estocolmo? Igual podemos amar a nuestro torturador con el simple deseo íntimo de conseguir su aprobación.

No lo acepto.

Tenemos dignidad como personas y hay formas para obtener resultados y mantener disciplina sin hacer sentir menos a alguien.

No lo apruebo y espero que, cuando viejo, no le dé la razón a este tipo de conducta.

ACTUALIZACIÓN 03/03/2015. Aquí está la primera parte del video (sin subtítulos) y, lamentable/afortunadamente, con los años tengo una perspectiva ligeramente distinta del asunto. Además me doy cuenta de cómo podía haber trabajado en mi redacción. Recuerden que Hitler decía que no nos lanzáramos a la vida pública durante la ignorante juventud…

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