Reflexiones Hitlerianas Nacionalistas (IV)

aids mass murdererLa prostitución es un oprobio para la humanidad y no se la puede destruir mediante prédicas morales o por la sola virtud de sentimientos piadosos. Su limitación y finalmente su desaparición suponen, como cuestión previa, descartar una serie de condiciones preliminares, siendo la primera de todas la de facilitar la posibilidad del matrimonio, de acuerdo con la naturaleza humana, a una edad menos tardía que en la actualidad. El grado a que ha llegado el desvarío y la incomprensión en muchas gentes de nuestros tiempos, nos prueba el hecho, no raro, de madres de “la buena sociedad” que, según dicen, sentiríanse satisfechas si sus hijas tuviesen por esposos a hombres que ya se “rompieron los cuernos”, etc. La descendencia será entonces el resultado palpable de esas “racionales” uniones conyugales.

Así degeneran los pueblos civilizados precipitándose poco a poco en la ruina.

Tampoco el matrimonio puede ser considerado como un fin en sí mismo, sino que debe servir a un objetivo más elevado, cual es la multiplicación y la conservación de la especie y de la raza. Esta es su razón de ser y su misión primordial.

La educación debe tender a que el tiempo libre de que dispone el educando sea empleado en un provechoso entrenamiento físico. A esa edad no tiene él derecho alguno a barloventear (¡!) por calles ni cinemas, sino que debe dedicarse, aparte de sus cotidianas labores, a fortalecer su joven organismo para que, cuando un día ingrese en la lucha por la existencia, la realidad de la vida no lo encuentre desprevenido…Es también su cometido, anular la concepción errónea de que el ejercicio físico es cuestión personal de cada uno. No existe la libertad de pecar a costa de la progenie y con ello, de la raza.

hitler church

Debe iniciarse la lucha contra el emponzoñamiento del alma…basta analizar el contenido de los programas de nuestros cinemas, varietés y teatros para llegar a la irrefutable conclusión de que todo esto no es precisamente el alimento espiritual que conviene a la juventud. Nuestra vida de relación tiene que ser liberada del perfume estupefaciente, así como del pudor fingido, indigno del hombre.

 

 

El imperativo de hacer imposible a los seres defectuosos la procreación de una descendencia también defectuosa es un imperativo de la más clara razón y significa, en su aplicación sistemática, la más humana acción de la humanidad. Ahorrará sufrimientos a millones de seres inocentes y determinará finalmente para el porvenir un mejoramiento progresivo. Se deberá proceder sin piedad, si el caso lo requiere, al aislamiento de enfermos incurables, bárbara medida para el infeliz afectado, pero una bendición para sus contemporáneos y para la posteridad.

 

La escasa conexión existente entre el proletariado actual de nuestras grandes urbes y el lugar mismo donde este vive, evidencia que en tal caso no se trata efectivamente más que de un punto ocasional de residencia del individuo. Proviene esto del frecuente cambio de lugar debido a las condiciones sociales, cambio que no le da al obrero el tiempo necesario para crear una relación más estrecha con el medio donde habita; por otro lado, sin embargo hay que buscar también la razón de ese estado de cosas en el hecho de que las ciudades actuales son insignificantes y pobres en todo lo que a la cultura general se refiere. Esas ciudades no son otra cosa que un hacinamiento de enormes bloques de viviendas de alquiler, y nadie podrá sentir cariño por una ciudad que no ofrece un mayor atractivo que otra similar, carente de toda nota propia y en la cual se prescindió de todo cuanto representa arte.

No juega un rol tan negativo el que se desliga oficialmente de su religión, como aquel otro que es totalmente indiferente.

Para que la doctrina religiosa y la fe puedan realmente abarcar las grandes capas sociales, es necesario que la autoridad absoluta que fluye del fondo de esa fe, sea el fundamento de su eficiencia. Lo que para la vida general significan las costumbres, sin las cuales sólo cientos de miles de hombre de nivel intelectual superior vivirían racionalmente, mientras otros millones no, lo representan las leyes para el Estado y los dogmas para las religiones.

Por eso la acometida dirigida contra los dogmas se asemeja mucho a la lucha contra los fundamentos legales del Estado; y del mismo modo que esta lucha acabaría en una anarquía estatal completa, la acción antidogmática tendría por resultado un nihilismo religioso, carente de todo valor.

 

NACIONALIDAD Y RAZA

Todo animal se apareja con un congénere de su misma especie. Sólo circunstancias extraordinarias pueden alterar esa ley. Todo cruzamiento de dos seres cualitativamente desiguales da un producto de término medio entre el valor cualitativo de los padres.

…toda mezcla de sangre aria con la de pueblos inferiores tuvo por resultado la ruina de la raza de cultura superior. La América del Norte, cuya población se compone en su mayor parte de elementos germanos, que se mezclaron sólo en mínima escala con los pueblos de color, racialmente inferiores, representa un mundo étnico y una civilización diferentes de lo que son los pueblos de la América Central y la del Sur…El elemento germano de la América del Norte, que racialmente conservó su pureza, se ha convertido en el señor del Continente americano y se mantendrá en esa posición mientras no caiga en la ignominia de mezclar su sangre.

Si se dividiese la Humanidad en tres categorías de hombres: creadores, conservadores y destructores de la cultura tendríamos seguramente como representante del primer grupo sólo al elemento ario.

Una de las condiciones más esenciales para la formación de culturas elevadas fue siempre la existencia de elementos raciales inferiores, porque únicamente ellos podían compensar la falta de medios técnicos, sin los cuales ningún desarrollo superior sería concebible. Seguramente la primera etapa de la cultura humana se basó menos en el empleo del animal doméstico que en los servicios prestados por hombres de raza inferior.

 

El instinto de conservación en los animales más primitivos se limita a la lucha por la propia existencia. Ya el hecho de la convivencia entre el macho y la hembra, por sobre el marco del simple ayuntamiento, supone una amplificación del instinto de conservación natural…el uno ayuda al otro a defenderse.

Este espíritu de sacrificio, dispuesto a arriesgar el trabajo personal y si es necesario la propia vida en servicio de los demás, está indudablemente más desarrollado en el elemento de la raza aria que en el de cualquier otra.

Tan pronto como el egoísmo impera en un pueblo, se deshacen los vínculos del orden y los hombres imbuidos por la ambición del bienestar personal se precipitan del cielo al infierno.

La posteridad olvida a los hombres que laboraron únicamente en provecho propio y glorifica a los héroes que renunciaron a la felicidad personal.

Anuncios

¿Está de acuerdo o quiere mandarme a la chonguenga?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s