Copenhague, un reflejo

Supuestamente, nuestra especie tiene la capacidad de aprender de sus errores. Esto ha sido entendido por todos aquellos quienes en acaloradas discusiones buscaron forjar un compromiso vinculante al final de COP15. Lo anterior se ve reflejado en posturas como la Europea donde tal aprendizaje provino después de dos devastadoras guerras mundiales que mermaron su medioambiente; postura como la Brasileña, donde las experiencias vividas con la deforestación del Amazonas y su relación con pueblos aborígenes le permiten tener conciencia acerca del frágil equilibrio entre desarrollo y medioambiente, o quizá experiencias más traumáticas, como de países africanos donde no sólo convive la pobreza en un medioambiente hostil sino también una institucionalidad débil con aspectos de corrupción. ¿Quién más que ellos para poder hablar de lo que miran como un peligro inminente?

Las proyecciones de especialistas indican que el aumento del nivel del mar provocado por el cambio climático sumergirá a esa nación insular cercana a Australia y hoy con 10.500 habitantes. ¿Quién en COP15 entró en empatía con los 10.500 habitantes de Tuvalu? Lo que ocurrió en COP15 no es nada más que el reflejo de lo que somos como especie con nuestras virtudes y defectos, el defecto de ponernos en el lugar del otro.

Lo ocurrido en COP15 ha sido llamado por los propios anfitriones un “sigamos negociando” para México 2010 en vez de “acuerdo entre las partes”. Lo ocurrido en COP15, como diría un gran amigo experto en liderazgo, sería definido como  “el horno no estaba para bollos”. Mi pregunta es ¿seguir negociando qué? El acuerdo emanado desde la cumbre COP15 no presenta un carácter vinculante a pesar de mostrar compromisos financieros para los países más vulnerables y compromisos de reducción de emisiones voluntarios. De transparencia sobre emisiones, ni hablar, un tema sensible para China e India.

Al final de la cumbre numerosos Blogs y prensa internacional realizan lo más simple para muchos como es la búsqueda de culpables para personificar el fracaso en sus representantes, como por ejemplo Estados Unidos, China e India. Sin embargo, la búsqueda de culpables no es más el reflejo de quitar parte de la responsabilidad social individual que a cada uno le compete. Un ejemplo, Venezuela, quien en apuntar a los Estados Unidos no se pronuncia acerca de ser un país fuente de combustibles fósiles culpando de paso a un sistema económico (capitalismo) sobre la situación actual y dejando de lado la reflexión que las emisiones serán generadas en cualquier sistema Político-Económico ya que responden a la ineficiencia de cualquier sistema de producción.

LEER LA NOTA ENTERA AQUÍ

Anuncios

¿Está de acuerdo o quiere mandarme a la chonguenga?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s