Eynulla Fatullayev

El 30 de diciembre de 2009 se presentó un nuevo conjunto de cargos contra Eynulla Fatullayev, encarcelado inicialmente por difamación en abril de 2007. Antes de terminar 2007 fue declarado culpable de cargos de terrorismo, incitación al odio étnico y evasión de impuestos. Amnistía Internacional cree que todos los cargos en su contra son falsos y lo considera preso de conciencia.
Según un portavoz del servicio penitenciario de Azerbaiyán, el 29 de diciembre de 2009 unos guardias encontraron 0,22 gramos de heroína en una manga de la chaqueta y en los zapatos de Eynulla Fatullayev cuando entraron en su celda y lo cachearon.

Eynulla Fatullayev dijo a su padre que inmediatamente después de entrar en la celda, los guardias registraron únicamente su chaqueta y sus zapatos y no continuaron con el registro de la celda tras encontrar la heroína en esos dos lugares. Los guardias afirmaron que habían actuado tras recibir una información anónima.

Eynulla Fatullayev, que no tiene antecedentes de consumo de drogas, niega categóricamente los cargos y ha afirmado que le habían colocado las drogas para inculparlo. El 30 de diciembre se tomó una muestra de sangre para detectar el consumo de drogas.

El 30 de diciembre lo acusaron formalmente de posesión de drogas ilegales. El mismo día, la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) emitió un comunicado de prensa en el que condenaba la persistente persecución de Eynulla Fatullayev, y en el que Miklos Haraszti, representante para la libertad de los medios de comunicación de la OSCE, afirmaba que había “visitado a Eynulla Fatullayev dos veces en su prisión de alta seguridad y [había encontrado] las alegaciones de tráfico o posesión de heroína altamente improbables”.

Después de una vista celebrada el 31 de diciembre, un juez del Tribunal de Distrito de Garadag ordenó que se recluyera a Eynulla Fatullayev en una unidad de aislamiento durante dos meses en espera de juicio. Según su padre, lo trasladaron a una unidad de seguridad en la aldea de Kyurdakhany, a unos 15 kilómetros de Bakú.

El 2 de febrero, las autoridades dieron a conocer las conclusiones de la prueba de sangre de Eynulla Fatullayev, pero no el análisis detallado. Según las autoridades, en su sangre se encontraron pequeñas trazas de metabolitos que indicaban consumo de heroína, pero no en cantidad suficiente para indicar que Eynulla Fatullayev necesita rehabilitación.

Eynulla Fatullayev rechaza los resultados de la prueba y cree que fueron manipulados ya que los análisis se llevaron a cabo en un establecimiento médico controlado por el Estado. El tribunal ha rechazado las peticiones de su abogado defensor de realizar una prueba independiente. Amnistía Internacional se puso en contacto con establecimientos alternativos para pruebas médicas para que realizasen un análisis de sangre independiente a Eynulla Fatullayev, pero se negaron porque el caso era demasiado sensible políticamente.

Los nuevos cargos contra Eynulla Fatullayev podrían acarrear la adición de tres años a su condena, que ahora debe terminar en 2016.

Amnistía Internacional cree que el encarcelamiento de Eynulla Fatullayev es un intento de silenciar su labor informativa, crítica hacia el gobierno, y lo considera preso de conciencia. Por tanto, Amnistía Internacional teme que los nuevos cargos sean un intento de las autoridades de Azerbaiyán de desacreditar a Eynulla Fatullayev en un momento en que su caso es objeto de examen por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

Emin Fatullayev, padre del periodista azerbaiyano, ha sido amenazado de muerte si no deja de dar publicidad al caso de su hijo. La vida de Emin Fatullayev y la de su familia están en peligro.
Hacia la una de la tarde del 17 de marzo, Emin Fatullayev recibió una llamada telefónica anónima en su domicilio de la capital de Azerbaiyán, Bakú, en la que se le ordenó “callarse” en relación con el caso de su hijo o de lo contrario “toda la familia sería destruida”. Emin Fatullayev informó inmediatamente del incidente a las autoridades.

Es la tercera vez que Emin Fatullayev recibe amenazas telefónicas relacionadas con sus actividades para poner el caso de su hijo, Eynulla Fatullayev, en conocimiento de organizaciones internacionales, incluida Amnistía Internacional.

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One comment

  1. Percy · marzo 28, 2010

    Es preocupante que cosas así pasen en una nación.

¿Está de acuerdo o quiere mandarme a la chonguenga?

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