A quien interese y entienda…

Acabo de terminar un libro que me gustó mucho y que conseguí usado por cinco dólares en el vívero-café “El Arco”, “Comedia con fantasmas” de Marcos Ordóñez, de donde sale este fragmento:

Yo creo que Wasserstein odiaba secreta y profundamente a los actores. Hay mucha gente así, que odia todo lo que no puede controlar, lo que se les escapa. El juego de Wasserstein consistía en que, a base de repetir y repetir, estuviéramos tan agotados, tan vacíos, que pudiera llevarnos por donde él quisiera, como marionetas. Te mueves de aquí hasta aquí…aquí levantas la mano…aquí la bajas…Consiguió agotarnos, desde luego, pero nada más.

Bueno, sí, y que a la tercera semana nos diera igual ocho que ochenta. Intentamos hablar con él, pero no nos entendíamos ni con intérprete. Durante los ensayos nos trataba como robots, hablándonos con una cara de fatiga cósmica hasta para decirnos que lo hiciéramos más intenos, y a la salida pretendía que nos fuéramos con él de tascas, como si fuéramos amiguísimos.

Faltaba una semana para el estreno cuando a Wasserstein le dio por ponerse místico y a nosotros, de perdidos al río, por decirle que a todo amén.

– Tú no te hagas mala sangre, hipofosfito, que no te conviene. Con este tío no hay que gastar saliva.

Y añadió estas mágicas palabras:

– Ya lo arreglaremos en gira.

– ¿Tú crees? – dijo Nacho.

– Como que tampoco sería la primera vez.

De todas las pijadas de los ensayos, la de la ventana fue la mejor.

Fue cuando Wasserstein me dijo:

– Ahora quiero que entres en relación con esa ventana.

– ¿Perdón?

Relate…relate with…”Relaciónate” “Vinculate”

– ¿Con la ventana?

(La acotación decía: “Oscar mira hacia la ventana unos instantes y luego sale de escena”)

– Intensamente, you know …Como si mirases a tu amante por última vez.

– Ya.

Puse cara de absoluto panoli y Wasserstein aplaudió.

¡Right, right! – decía el gilipollas.

Se nos pegó aquella tontería y decíamos “relaciónate” a cada paso.

– Pepín, trilobotín, relaciónate con la nevera y pásame un quintín.

– ¿Y ese ojo?

– Nada, que ayer me relacioné con una puerta.

Etcétera

 

Ordóñez, Marcos. “Comedia con fantasmas“. Plaza y Janés Editores, S.A. Barcelona, España. 2002. P. 448- 450

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