La Biblioteca Nacional en el centro

Hoy (ayer) me fui de irresponsable a vivir.

Fui al centro. No a comprar gorritos, sino un par de pants. Cuando ya había terminado, dije ¿por qué no visito la biblioteca nacional?

Y hacia allí me dirigí.

Entré y no sé… Sólo estaba curioseando. El edificio es enorme. Solía ser el Banco Hipotecario. Quizás por eso esperaba más majestuosidad. Después de todo, el Banco Salvadoreño (ahora el Bodegón o algo así) sigue dejando ver las glorias de épocas pasadas.

Curioseé los libros y esperaba encontrar libros sumamente antiguos e interesantes; pero la mayoría del primer nivel son compilaciones del PNUD, la OIT y demás informes de ese tipo.

Cuando subí a la segunda planta, ya se sentía distinto. Ahí la cosa sí ya tiene un aire más de salón antiguo y a través de los vidrios de un par de oficinas se ve la catedral de frente. Si alguna vez han entrado al palacio nacional, saben que se siente raro estar contemplando la plaza Barrios desde esas otras perspectivas.

Está permitido ir a la tercera planta. Y ahí sí me gustó porque las escaleras están detrás de una puerta de madera y son todas viejas, no antiguas, sino viejas y me sentía clandestino e investigador. En la tercera planta está la desatendida pinacoteca donde está el cuadro que tuve que ver y ver y volver a ver: un cuadro con todos nuestros presidentes salvadoreños MÁS un pequeño anexo que incluye a Calderón Sol, Paco Flores y Tony Saca. Me daba escalofríos ver a toda esa gente ahí.

Seguí y pude ir viendo las fotos en blanco y negro de distintos escritores salvadoreños. Me encontré con Salarrué y Claudia Lars que nacieron el mismo año (1899) y murieron el mismo año (1975), según esas fotos. En realidad ella murió un año antes. Conociendo lo loquito de Salarrué, algo raro debe haber por ahí, algo místico.

Estaba lloviendo y yo me había ido en bus, así que fui a la zona de Braille y encontré un cieguito leyendo. Me pareció bien bonito. Como cuando uno encuentra alguien de medio oriente en su alfombra, rezando. Es algo tan inusual y me gustó. El libro del mormón estaba en braille. ¿Cuántas obras estaban así? Esa es su tarea amigo, deportista, profesor, panadero, agricultor*, vaya usted mismo y averígüelo porque yo estaba en otro mundo.

Cerca de la zona Braille estaban los libros de sexualidad. Quizás para no tener pena de ser visto leyendo cosas inmorales. Más adentro estaban revistas (sobretodo asiáticas) y periódicos viejos. No sé ustedes, pero a mí me gusta mucho darle una hojeada a esas cosas. Siento que revelan más de la idiosincrasia y de la época. Son la gente real hablando de cosas cotidianas. Así que, si a usted lo han publicado en algún lado, piense que en el futuro alguien leerá lo que usted puso y usted será un signo de esa época. Si usted es alguien del futuro leyendo esto, discúlpeme, pero yo no soy normal.

¿En qué me enfoqué?

Soy profundo, así que en una revista cultural de Colombia llamada “Gaceta” del 91 y del 92. Si usted la ve, entenderá de dónde venía la inspiración para el diseño de la parte cultural de la prensa gráfica en los noventa.

Luego me pasé a la revista LIFE en español, del 19 de agosto de 1963, que en El Salvador costaba 40 centavos y que tenía a Shirley MacLaine en la portada. Tuve que sacarle copia a algunas páginas y así conocí al nada simpático señor de las fotocopias que la destrozó toda. Él dijo que era mejor tomarles fotos para no quemarlas con la fotocopiadora. ¡Qué buena idea! Si sólo hubiera llevado mi cámara.

Si sí la hubiera llevado, podría haber tomado fotos de la gente con una energía distinta.

NO

En realidad, yo era el de la energía distinta. ¿Cuánta gente puede darse el lujo de ir sin prisa y turisteando al centro en una mañana de semana? Y así pude ver gente riéndose con sus compañeros de trabajo, señoras con su compra del mercado (pensé en mi madre), perros contentos porque sus dueñas se acercan y edificios que hablan de otra época pero yo no sé cuál y nadie ahí me lo iba a decir. Y luego el edificio FRAY MARTÍN DE PORRES, donde solía estar mi escuela de primero a tercer grado y que hoy alberga la librería y papelería América. Si usted está parado ahí, con el centro comercial Libertad enfrente y el Cine Libertad a su mano izquierda, por favor déjeme dicho en los comentarios qué solía ser el edificio grande que se ve enfrente al fondo (a su 1 PM)

Y, si pueden, consigan el número siguiente porque iban a hablar del novedoso deporte del Surf y los que no salen corriendo al ver olas enormes.

Gracias

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(*) Cuando pensé en la redacción de esto, justo iba pasando por la parte de La Bermeja dedicada a la Comunidad Israelita. Definitivamente era una señal de que hay que acercar Latinoamérica a Israel.

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