Toque de queda version 2.0

En lo que ya parece una tradición anual, nos volvimos a encontrar con otro día de histeria colectiva. Hoy los mareros lograron intimidar a los buseros y el transporte colectivo se vio limitado, limitando así la vida de las personas.

El tema es tan popular que mi viejo post sobre las reacciones de los pandilleros del año pasado ha sido el más visitado hoy.

Esto lo escribí en un café rodeado de gente elegante que parecía no tener idea del caos vial que podría desarrollarse. Digo “podría” porque evité comprobarlo y, como protesta pacífica, me rehusé a llegar a mi casa a encerrarme. La actitud de ellos no me incomodaba ¿por qué? Porque era honesta. A ellos no les afectaba en lo más mínimo.

Esto le afectaba a quienes se conducen diariamente al trabajo, los que viven en esta zozobra continuamente. El que va en su carrito o espera a sus papás puede darse el lujo de hacer lo que quiera. Pero aún así se siente con pánico. Su burbuja se le está destrozando. Ya no está a salvo como antes cuando unas cuantas calles lo protegían del mundo real.

El gobierno tiene su campaña de “Nadie va a intimidar a El Salvador“, pero al mismo tiempo despacha temprano a los trabajadores públicos ¡¡AH, claro!! Es que TODOS andan en bus.

Luego viene el comentario de “pero ahora quema buses“. ¡Ajá! Totalmente de acuerdo…¿Qué se hizo después de eso? Todos nos indignamos, luego vino la masacre en Tamaulipas y esa fue nuestra nueva indignación.

No se preocupen.

A lo 9-11,  M11 y 5J, estos eventos también se olvidan. Sólo basta recordar las reacciones de la gente en esos momentos. Eventualmente todos se olvidan de todo en este país.

Reaccionar por miedo nunca lleva a nada. Hay que actuar con la cabeza fría. Claro. No hay que exponerse por gusto, pero tampoco me parece que debamos ceder y encarcelarnos nosotros mismos por miedo a lo que vaya a pasar.

¿Qué nos hace sentirnos más seguros en nuestras casas?

Mientras toda la gente estaba encerrada, yo logré ir a ver la exposición en el MARTE donde, antes de las nueve, ya nos estaban echando. Fue una sensación nueva el oir las cortinas metálicas corriéndose cuando yo no había terminado mi recorrido. Al menos estaban los mejores meseros que pudieron contratar, eran amables y andaban curioseando la exposición también. Muy buena por cierto.

Para terminar, pensemos en las personas que se aprovecharon del temor de todos/as y de la reacción del gobierno (ante posibilidades y rebeliones carcelarias) para entrar su poquito de drogas al país. Saludos a ustedes. Lo lograron de nuevo.

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One comment

  1. leonardo · septiembre 8, 2010

    wow men te felicito!!
    todo lo que has dicho es cierto

¿Está de acuerdo o quiere mandarme a la chonguenga?

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