C.R. 1: Green Day

Como algunos ya sabrán, me fui a las tierras costarricenses para disfrutar el concierto de Green Day. Tengo muchas cosas que bloguear. Pero en este primer post me concentraré en el concierto de Green Day, a quienes los medios les siguieron la pista en su paso por Latinoamérica.

Primero. Quiero aclarar que no iba a llevar una cámara sofisticada en un viaje interregional, así que llevé la de mi hermana, una Lumix de Panasonic, que no recomiendo para nada por la calidad de la imagen y porque cambiar de fotografía a video implica entrar al menú primero, quitándote valioso tiempo.

 

Mi boleto fue comprado en línea, así que lo fui a reclamar temprano y vi a todos los púberes haciendo fila desde el mediodía y tratando, desesperadamente, de lucir homogéneos entre sus pares “inconformes con el sistema e indispuestos a ser iguales a todo el mundo”. En ese momento me entusiasmó ver a los bichitos y pensar que yo también ya iba a entrar.

La taquillera (suena a película mexicana) me mintió. No abrieron a las 3, sino alrededor de las 6 y yo, para ahorrarme el pago del regreso a San José, me había quedado cerca, comiendo, leyendo, escribiendo y con mi bolsoncito que me estuvo haciendo atraso a la hora de disfrutar la música.

Ya en otros lados (o aquí, no me acuerdo) me he quejado del único problema que tiene Green Day tocando en vivo: Billy Joe nunca deja de gritar “Alright” o cosas por el estilo. Estar en otro país no iba a impedírselo. El mismo periodista Gerardo González pone debajo de las fotos de su reportaje: “Costa Rica gritaba a cada rato”, pero estoy seguro que él no lo escribió con el mismo fastidio con que lo hubiera puesto yo.

Estuvo bastante lleno, pero ese estadio es enorme y por eso lucía bastante incompleto. ¡Si tan sólo Soda Stereo hubiera estado ahí!

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Como bien explican los periodistas, el concierto duró un poco más de tres horas y media, ¡Bien! La primera parte giró en torno al último disco 21st Century Breakdown, obvio; de entre las que me gustan de este disco, sólo cantaron la que titula el álbum, mal. ¿Cuáles no cantaron y esperaba: See the light, before the lobotomy, Christian’s inferno, last night on earth, murder city, static age & American Eulogy.

Algunos agregan que también cantaron bastantes de American Idiot. Pero no. Tampoco cantaron taaantas de ese disco que, para mí, es el mejor de ellos y que salió en la misma época de How to dismantle an atomic bomb, predecesor del decepcionante No line on the horizon, ¿coincidencia?

Es más, sólo fue un fragmento de Extraordinary girl.

Al principio estuve rodeado de pubertos estúpidos que estaban inflando los condones que habían repartido horas antes y me alegré cuando los viejones escandalosos e incapaces de crecer, que estaban junto a mí, ocuparon su cigarro para reventárselo. Durante el concierto estuvieron tirando las botellas de agua vacías, porque así de estúpida es la gente en todas partes y también hubo olor a mota. Me dije que esas combinaciones en los conciertos se dan en todas partes. No importa cuán suiza sea la región.

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En los primeros acordes la gente empezó a hacerse más adelante y con todo y mi bolsón, sentí que me costaba un poco respirar y pensé en las mujercitas chiquitas de los rededores ¡cómo la habrán pasado! En la conmoción perdí mi chumpa, ahí tenía los guantes y la capa plástica que había comprado afuera para protegerme del frío y la llovizna. Pero sobre la necesidad de la chumpa hablaré en otro post.

 

Estaba obsesionado buscando la chumpa con mi vista, por lo que no me concentraba en las canciones, desconocidas para mí pero no para los púberes cercanos que ya empezaban a apestar. Así encontré la cámara digital de alguien. Se la devolví. No me dio las gracias. ¿Conmocionada o costarricense? Al final vimos que también habían zapatos olvidados.

 

La segunda parte la disfruté bastante porque ya me podía más. Ya no me sentía un pseudofan y, finalmente, estaba rodeado de adultos contemporáneos (véase envejecidos) que, como yo, preferían una distancia segura que permitía disfrutar del concierto y, al mismo tiempo, respirar y vivir. No había necesidad de ser codicioso.

Me quedé esperando J.A.R. (una de mis ultramás preferidisisisisimas) y Macy’s Day parade. Tampoco cantaron Warning, pero supongo que a nadie le importó. Grabé su interpretación de When I come around y, por estar haciendo eso, no la disfruté tanto, así que whatsername, wake me up when september ends y Jesus of suburbia sólo las viví, no las perpetué por medios digitales. Entonces, ¿me gustó o no me gustó? ¡Claro que sí! Fueron casi cuatro horas de concierto que compensan toda la gente fea a mi alrededor y el no haber subido ni a cantar, ni a recibir una guitarra como -al parecer- ocurrió en toda la gira.

Hubo varios pedacitos de covers. Y como ya dije, sí grabé When I come around, pero flickr sólo me deja poner 2 vídeos al mes. Lo siento. Hágame PRO y compartirelo.

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2 comments

  1. Pingback: C.R. 2: Gracioso « Ex360′s Blog
  2. Manuel · noviembre 3, 2010

    buenisimoo, me alegra que la hayas pasado bien

¿Está de acuerdo o quiere mandarme a la chonguenga?

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