A los salvadoreños no les importa la democracia

Acabo de recibir el link de esta noticia de El Faro. Según una encuesta, a la mayoría de los salvadoreños no les importa vivir en un sistema democrático.

Es paradójico este resultado, habida cuenta de cuánto ha costado a este país tener democracia, después de siglos de control represivo y de gobiernos espurios y de proscripción de toda opción política incómoda para el binomio ejército-terratenientes. Ahora, que comenzamos a avanzar en democracia, ahora al salvadoreño eso le importa muy poco.

No es que quiera un gobierno autoritario. Es que no le importa, con tal de que quien gobierne le resuelva sus problemas.

¿Y cómo puede sorprendernos este resultado? Vivimos en un medio donde la educación básica tiene unas fallas tremendas, donde los medios de comunicación se aprovechan del miedo de la gente para servir a quienes venden armas y a quienes van en contra del gobierno (como se hace desde hace años). Vivimos en un sistema donde la gente es incapaz de ponerse en los zapatos del otro y piensa en su propio bienestar. La gente ya se olvidó de cómo sufrieron miles de personas bajo la represión de los militares (¿alguna vez lo supieron?), la gente siempre tiende a anhelar el pasado porque la distancia hace que sólo nos enfoquemos en las glorias (¡Qué maravilloso el generalísimo cortando manos a los que robaban gallinas! ¡Qué felicidad!), la gente aquí tiende a indignarse un ratito y luego volver a su vida cotidiana, olvidando el agravio del momento, pensando que lo nuevo es el acabose, que ¿Cómo se llegó ahí?

Y no se trata de cerrar los ojos. Se trata de analizarse a sí mismo, de ver qué he hecho para cambiar las cosas, ¿me estoy moviendo? ¿trato de hacer una insignificante diferencia o estoy perpetuando un sistema excluyente e individualista? ¿Soy capaz de analizar los problemas desde raíz y tratar de contribuir para que mejoren? ¿o soy un Hitleriano y creo que la gente es mala por naturaleza y, como malas hierbas, no tienen derecho a vivir? ¿Qué me hace diferente del malvado? ¿Mi justicia sistematizada?

Y lo peor del caso es que probablemente estas reflexiones se queden siempre en la blogosfera, entre gente que tiene acceso a internet y el tiempo para pensar en esto. ¿Cómo se le puede pedir un momento de reflexión a las personas que andan en la calle corriendo de arriba para abajo tratando de buscar comida para sus familias y pendientes de que no las atropelle un bus, de que las deje subir el bus, de que no suba el pasaje del bus, que no las asalten en el bus o, peor aún, que quemen el bus?

¡Benditos gobiernos militares que mataron a las cúpulas pensantes del país! ¡Benditos gobiernos corruptos que pueden permitir a sus hechores largarse y vivir en Miami o en Inglaterra! No es justo. Las nuevas generaciones deberían preguntar a sus padres quiénes de sus familiares murieron durante la guerra, cuántos fueron torturados para conseguir un bosquejo de democracia e inclusión. ¿Es culpa de esta generación ser tan ensimismada? ¿o es culpa de la generación anterior que tratando de protegerla constantemente y dejándola en su burbujita de paz y tranquilidad la hizo olvidarse de toda una sociedad excluida que está ahí al salir a la calle?

¡¡Cómo nos hace falta recordar nuestra historia!!

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