Por primera vez en La Bermuda (con el aparato del diablo)

Lo único bueno de trabajar en fechas insospechadas es que uno puede encontrarse con sorpresas. Después de mucho tiempo de ir y venir de Suchitoto, el día miércoles por fin vi el portón de La Bermuda abierto.

Me dije “si al regreso está abierto, voy a entrar”.

Lo estaba.

Entré.

Lastimosamente no andaba mi cámara, pero andaba mi aparato del demonio y con él tomé las fotos que a continuación incluyo.

Como podrá ver, tienen exhibiciones de artes plásticas. Usted también puede decidir quedarse ahí. ¿Quiere saber los precios?

Aquí está el brochure:

BERMUDA

¿Pero sabe qué sería mejor? Que se tome el tiempo de platicar con la gente y le saque conversación a la dueña del lugar. Ella me contó de su infancia.

Cuando sólo existía la carretera de San José Guayabal y tenían que dejar el carro por otro lado para seguir a caballo. División de clases aparte, fue bien bonito oírla contar cómo todavía cuando ella estaba chiquita podía ir a donde estaban las ruinas del primer asentamiento de San Salvador. Esperemos que CONCULTURA, ahora Secretaría de Cultura, haya dado un buen destino a todas esas piezas. Supuestamente hay que pedir un permiso escrito para llegar ahí. Se le conoce como “Ciudad vieja” (por si le interesa).

¿Quiere saber datos curiosos? Tienen un mango de 450 años. Se llama “La Bermuda” porque quien fundó la zona se llamaba Bartolomé Bermudez. ¿Ah, ya sabía? Entonces ¿qué hace leyendo mis no-novedosas palabras? A pues le cuento que el escudo de este señor incluye esas escaleras porque así fue como lograron llegar a las inaccesibles zonas del cerro de Guazapa donde se escondían los indígenas, como luego lo haría la guerrilla, ¿No es chistoso como se repite la historia sin que nos demos por enterados?

Ella y sus primos no se bajaban de los caballos al nomás llegar y se ponían jugar hasta mica sobre ellos (Pero siempre había que tocar a la persona, no al caballo). Quien se caía tenía prohibido llorar o lo excluían de futuros juegos. Les gustaba dejarse caer sobre la caña cortada y también les gustaba ir a la ahora inexistente molienda (derribada por un arquitecto que encontró una pequeña botija). ¿Y saben cómo sospecharon que había dinero escondido? Porque asustaban…

Emoticón aquí

Al menos encontraron menos dinero del que esperaban.

Luego regresé a San Salvador y capturé esta hermosa imagen de nuestra seguridad vial:

Camion de 2 pisos

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