Nelson

Por cuestiones de la vida me vi de nuevo en la comunidad La Mora de Suchitoto. En una de esas casas habita la familia de Nelson. Él iba llegando el día domingo. No había estado ahí. Está trabajando en la construcción y a veces pasa hasta 15 días fuera.

Jamás había podido platicar de verdad con alguien que trabaje en estos proyectos de obras públicas, así que quise saber más sobre su vida.

Él trabaja construyendo carreteras y a veces le toca vivir junto a otros 100 trabajadores en la misma casa que la compañía les asigne. Los que llevan su hamaca duermen en ella; los que no, duermen en un cartón. Cada uno tiene su espacio asignado y se les respeta, pero siempre hay “traviesos” y a veces se pierden los shampoos o los jabones. Pero en general hay un respeto por cada espacio: está el de los que toman y el de los que fuman. Tanta gente fumando en un solo lugar, ¿cómo será? Al principio dice que es raro estar rodeado de gente extraña; pero después uno ve que caras conocidas van apareciendo (conocidas sólo por su apodo) y de todas formas, al final, todos terminan llevándose.  El que saca su cajetilla tiene suerte de tener un cigarro para sí después de que los demás ya han caído encima. Lo mismo pasa con la respectiva botellita de alcohol.

A pesar de este idílico inicio, yo comenté que vivir con tantos no debe ser fácil y que deben darse problemas. Me dijo que no realmente porque todos llegan casi sólo a dormir después de una jornada larguísima. Dado que si no se entrega el proyecto a tiempo, la empresa puede ser multada, él a veces ha tenido que trabajar jornadas de 4 AM a 11 PM. No tiene un tiempo asignado para almorzar y a veces tiene que buscar unos 15 minutos para hacerlo.

Un par de veces se ha llevado a su hijo para que vea cómo es. Y es que debe ser difícil estar tan lejos de su casa y de la familia a la que no puede alquilarle una casa ahí a donde vaya porque es caro y porque no hay seguridad laboral: por cualquier error lo pueden echar a uno o puede haber cortes a medida que el proyecto avance.

Sin embargo a veces llega y juega “jacks” con su hija que, según me contó, es sonámbula y a veces se levanta a seguir jugando. Ella sólo se rió.

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One comment

  1. Aniuxa · octubre 12, 2011

    Eso es casi esclavismo 😦

¿Está de acuerdo o quiere mandarme a la chonguenga?

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