Reflexión del año que acaba

Se nos va el año y a los que ya no están echaremos de menos…o no. La vida sigue.

Hace un año estuve en Valparaíso bailando en la terraza de un edificio para que la gente creyera que todos los salvadoreños bailábamos así, con tanto swing y guapachosamente.

Este año será ligeramente distinto. No iré a repletas calles que desatarán mi ansiedad y temor por mi vida. Ojalá sea divertido. Al final no sabemos qué nos espera. Tampoco sabemos qué nos espera el próximo año con nuevos inicios o nuevos propósitos, pero después de haber sido limpiado en el Baktún, sé que estoy listo para que el color morado invada mis entrañas y deje que fluya todo.

Al final sólo nos queda esperar y tratar de hacer las cosas mejor o de seguir los consejos del child molester señor Baden Powell y tratar de dejar el mundo mejor que como lo encontramos.

Nate Fisher dice…

Y como no podía tener un mensaje lleno de optimismo, tenía que dejarle mi pizca de oscuridad y bayunquez*:

* Ese término me hizo recordar que deberían visitar Ananché (O como se escriba) en Basilea. Tienen camisas bien chistosas como la de Mave, el partido del pueblo jajaja…tienen que verlas. Yo no las compré porque el cuello es muy pequeño y me estará asfixiando; pero si usted es normal, puede divertirse usándolas.

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