Miau

Por desgracia, este post no se trata del Gaty Zumbao.

Tal y como lo predije, el libro de Daniel Rucks tiene muchas cosas dignas de compartirse. No, mejor dicho hay muchas cosas que te hacen querer desahogarte.

Voy a ser honesto. Me he tardado mucho en leerlo porque sus columnas te agotan psíquicamente (y no de una buena manera). Aclaremos: sí hay alguna que otra buena idea, pero está muy mal ejecutada y siempre trata de mantener cierta incertidumbre (¿O misterio?), lo cual se evidencia en su excesivo uso de puntos suspensivos.

Lo acepto. Yo tengo la tendencia a hacer eso también; pero si alguien va a publicar mi libro, espero que tenga la decencia de pasarlo a un redactor de estilo que corrija esas cosas.

Ya. Déjemonos de hablar y concentrémonos en la gloria literaria que ahora les comparto. No cambiaré nada. Voy a transcribirla tal cual y espero que no me persigan por infringir derechos de autor. Todo el mundo tiene derecho a disfrutar de estas reflexiones elegantes y concisas. Le estoy haciendo un favor a la humanidad.

Con ustedes:

Carta de un miau miau

Estimado dueño de casa:

Hace pocas semanas en esta columna, leí la carta que te mandaba el perro, siempre tan dramático para todo…no es que yo tenga nada en contra del perro, son más bien ustedes los humanos los que inventaron eso de “se pelean como perros y gatos”, cuando son ustedes los que se pelean negros contra blancos, rojos contra verde olivo* y el día que inventen la guerra de los sexos, ya no va a quedar nadie en este planeta…me consideras menos fiel que el perro, y eso no es verdad.

El perro esta más influido por sus hábitos, de ahí que te ponga contento con esa su idiotez de correr la pelota, y que entierre la comida que le sobra para no colaborar con el hambre de otros…

Dice usted patrón, que el perro es más fiel porque te sigue a todas partes…y yo? no te espero todo el día en casa??

Sucede que el perro, imitándote como ser humano, hace más aparatosos sus meritos, salta, se hace el muerto, te lame la cara…yo no, yo soy más austero y veo las cosas con calma y sin efectos especiales…

Jefe, cuando usted quiere premiar la fidelidad de su esposa, le regala un collar de tanto en tanto, y a mí? por lo general ni collar me ponen, porque eso es patrimonio del perro.

Todavía se queja usted de que cuando no me dan de comer me voy de la casa, claro que sí…!!! a caso usted patrón entraría en un negocio que no le deje por lo menos un sesenta por ciento?

Que hacemos mucho ruido cuando hacemos el amor? Y bueno, algún desahogo tenemos que tener después de todo un día de silencio, lo hacemos de noche por prudencia, a la hora que usted duerme, para evitar actos indecorosos, hasta en eso somos más cautelosos que el perro.

Usted jefe, aplaude el hecho de que el perro le trae el periódico, corre detrás de su automóvil, salta de alegría cuando usted llega. Nosotros, los gatos, hemos establecido la necesaria y dignificante separación entre fidelidad y lambisconería.

Por último quítese esa idea de que tenemos siete vidas, sólo es una, pero la cuidamos bien…siempre caemos parados.

Atte.

Mitch

(a ver si me cambia de nombre que desde el bendito huracán ya mi nombre es mala palabra)

Sí.

Así es.

Esto fue en serio.

¡¡¿¿Miau Miau??!!!

*Ingeniosa metáfora que a USTED nunca se le ocurrió.

 

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