Más del Bo

Lo siento. No puedo evitarlo. Creí que con el post anterior sería suficiente. Pero no.

Siguiendo con el martirio autoinflingido de leer “Memorias de la Calle del Tuerto”, me encontré con la columna “Algunos marx, otros menox” donde nos dice: “…ya latía en mi el impulso de dejarlo todo e irme a pelear a Nicaragua, porque la revolución sandinista estaba en su apogeo, y además quedaba cerca, o dejar todos los estudios e irme fusil en mano a Angola, a luchar por una causa que no conocía bien, pero me habían dicho que era revolucionaria, por lo cual estaba bien. (…)y la vida me fue aburguesando, y vi como los mismos sistemas que yo defendía a morir se iban adaptando a las exigencias de esta nueva corriente, y mis caudillos de niñez, se volvían ejecutivos o políticos de saco y corbata (…)y aquí estoy, detrás de mi escritorio, escribiendo en mi PC, tratando de fundar una muy burguesa familia, más preocupado de los resultados del Firpo que del oscilar de la política internacional…y pensando, que si un hijo que Dios me dé, a eso de sus veinte años, me dice que se va a pelear una revolución, lo más seguro es que no le dé permiso...”

Bueno.

Se lo creo.

Pero luego viene y su “Canción Azul para mi Patria Gris (Ante el paso del huracán “Mitch” por nuestra patria)” me empieza a hablar de lo maravillosos que somos como pueblo unido ante las adversidades:

Y entonces, Dios, que nos ha provisto de esta enorme capacidad de trabajo y tesón brinda a nuestros ojos los más conmovedores ejemplos de identidad nacional. como el caso de esta señora, muy humilde y ya mayor, que llega a mí con una bolsita de plástico en la mano y me dice…

– Don Daniel, yo sólo tengo dos vestidos, aquí le traigo uno en esta bolsa, pero si usted me proporciona algo con qué cubrirme le doy también el que tengo puesto para mis hermanos afectados por la lluvia…

Y este corazoncito mío que siempre ha sido dado a enternecerse manda todas las señales necesarias a mi cerebro para que me arranque lagrimas y me contengo, porque no valen los sentimentalismos… aun en tiempos de tragedia…

Ya basta de echar por tierra las utopías ¡!!!

(…)”

Mhhhh…Pero la gota que derrama el vaso es el siguiente texto:

Paisito nuestro que estás en el suelo…

(A raíz del terremoto del 13 de enero del 2001)

Hoy, igual que todos los días desde el sábado 13, amanecí diciendo m….a!! Y Dios Mío!! simultánea y alternadamente aunque ambos conceptos sean todo lo opuesto que en el universo puedan existir.

Y es que las imágenes de la tragedia, paisito mío que estás en el suelo, me provocan la primera expresión y la enorme tenacidad que tenemos los salvadoreños para campear la tragedia, me invoca la segunda.

Señor, haz lo que quieras con nosotros, los que no sufrimos mayor cosa pero envíanos cualquier cruz para que cargándola podamos aliviar el dolor de nuestros hermanos que han perdido sus padres, hijos, familia, bienes por primera vez en este siglo, que ya a sus impúberes 13 días nos muestra ya qué cara nos va a presentar…naturaleza que tanto mal nos haces y sin embargo te queremos, selectiva madre inmoral, que haces distingos inclusive entre quienes castigar, y siempre es el más humilde, el habitante de casas de adobe, de bahareque, el que pierde todo. Lloro tus lágrimas compatriota pero con creces, por cada lágrima tuya, yo voy a llorar tres para que sepas que en tu tragedia no estás solo, porque existe el mejor amigo en el que podemos confiar, Dios, Nuestro Señor, que si decidió sacudirnos los cimientos una vez más es para que nos demos cuenta de todo lo mal que estamos haciendo las cosas que creemos hacer bien…

Pero no puedo evitar rabiar, y tragarme la mala palabra, porque pagan los justos, paisito mío que estás en el suelo, los emprendedores, los luchadores, los que son capaces de venirse caminando desde Sonsonate y atravesar la muralla de lodo para saber de sus familias, los humildes, los parias … mientras en la tele y en los diarios y en la radio se siguen sucediendo las caras de los “hacelonada” y los “solucionatodo”, los que siempre están a la hora de sacar la foto…pero son incapaces de cargar la cámara.

Me enferma leer su porquería condescendiente y falsamente solidaria. No se gana nada ni llorando ni rezando, más que calmar su conciencia.

No es culpa de Dios ni de la madre naturaleza.

Todos los desastres ocurridos en este país son culpa de un modelo excluyente que nadie se atreve a cambiar. ¿Por qué se inundan áreas? Porque construyen mal y arruinan la permeabilidad de los suelos, porque hoy tenemos mucho cemento (véase, desarrollo) y Multiplaza. ¿Por qué muere gente soterrada? Porque le sale más barato comprar casas mal hechas y en lugares de vulnerabilidad extrema ¿Por qué sufre más el pobre? Porque no le queda más remedio que vivir a las orillas de los ríos o haciéndose de lo que tenga a la mano para tratar de acercarse a la “civilización” de la ciudad con sus ventajas de educación y “más” fuentes de empleo.

Me enferma tomar esa actitud en lugar de exigirle a sus compadres nacionalistas que tanto tiempo estuvieron en el poder haber hecho algo al respecto. Supongo que es más sencillo quedarse platicando con su “Director Técnico” y escribiendo columnas sobre sus buenos pensamientos.

ACLARACIÓN NECESARIA: Le recuerdo que cualquier error (u horror) que encuentre en el post es porque he transcrito el texto tal cual y como aparece en el “libro”.

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