“El año de Ricardo” – fragmento

Pido un partido.
Solamente pido un partido.
He pagado vuestros uniformes,
os he prestado mis fábricas,
mis almacenes para vuestros sucios asuntos.
Gracias a mis almacenes no se ha escuchado un solo disparo,
un solo grito.
No se han enterado de nada.
Sólo sé que he pagado vuestros uniformes,
he puesto pólvora en el culo de mi hermano,
y merezco un partido.
Entonces, ¿qué partido me vais a dar?
Decidme, ¿qué partido me vais a dar?
¿La ideología?
¿Qué mierda es eso de la ideología?
Me da igual la puta ideología.
Yo estoy aquí porque no entiendo de política.
La política se ha quedado impotente frente a la economía.
Frente a la rebelión de las elites.
Ese es el secreto.
Cualquier partido es bueno para mí.
Soy un radical.
Sólo es preciso ser un radical.
Hacer las cosas por amor a la nación y ser un radical.
Me es indiferente el partido.
Cualquier partido es bueno para mí.
Ya sé, ya sé, ya sé.
Ya sé que hace falta una ideología
Ya sé que hay que matar en nombre de la ideología.
¡Por supuesto que puedo matar en nombre de la ideología!
Al fin y al cabo eso es lo que nos debe diferenciar de la chusma.
Nosotros matamos por ideología.
Y ellos matan por pasión.
A sus mujeres, a sus hermanos, a sus hijos…
La chusma mata por pasión.
De eso se trata.
De hacerles creer que matamos por una cuestión de ideas
y no por una cuestión de pasión.
La situación emocional de las masas.
Hay que cuidar la situación emocional de las masas.
Pienso en algún acontecimiento sangriento que los ponga a nuestro
favor.
Que los ponga a favor de una legislación represiva universal.
Un acontecimiento sangriento.
Fundir tres conceptos,
la Masa, el Estado y la Nación.
¡La masa y yo, la masa y yo, la masa y yo!
Hay que explotar las miserias de esos pobres demócratas,
su credulidad, su enfado, su miedo,
esa mezcla de ignorancia y prosperidad que les caracteriza.
La clase trabajadora es más conservadora que nunca.
Si la realidad es así de absurda por qué no aprovecharla.
Se tragarán cualquier cosa.
Y nos votarán.
Porque son demócratas.
Eso sí, que nunca se enteren de lo del dinero.
Los demócratas soportan mejor a un asesino que a un ladrón.
O si no, ¿qué hacen miles de torturadores por las calles, por aquí y
por allí,
tomando el sol?
Torturadores como vosotros.
Cómplices como vosotros.
¿No os marcháis vosotros a Argentina a tomar el sol?
¿A Chile a tomar el sol?
¿Os dais cuenta?
Lo que sepan o no sepan los demócratas carece de importancia.
Siguen entrando a comprar en mis tiendas.
Ni siquiera saben que el dueño soy yo.
Eso es una gran ventaja.
Hoy en día el origen del dinero no está claro,
no está claro.
De eso tenemos que aprovecharnos.
Ya no existe el capitalista explotador.
No explotamos la mano de obra.
Explotamos los deseos.
¿Entendéis?, los deseos…
Colocamos anuncios para ricos en barrios obreros.
Esa es la gran mutación del capitalismo,
la poderosa mutación.
La gente no sabe de dónde diablos procede el capital.
¿Ante quién van a ponerse a protestar?
El dinero es inextinguible.
Las balas lo atraviesan como si fuera un fantasma.
El dinero carece de vísceras que lo hagan agonizar.
Lo sé todo acerca del dinero.
Entonces, ¿merezco un partido o no lo merezco?

 

Angélica Liddell

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