Cine internacional

Hace unos años a propósito de “Cinema Libertad”, Natalia Dominguez escribía el arte no tiene la obligación de retratar la realidad, ni dar soluciones, pero debe trabajar sin ingenuidad en los campos peligrosos;  temas tan peligrosos como seguros: la política, la pobreza, la niñez. Digo seguros, porque estando de moda, a todo mundo le gustan, a todos llaman la atención, aunque no nos gustaría vivirlo en carne propia. Es parte del exotismo local“.

Yo comparto esa opinión. Un autor no está obligado a retratar la realidad, pero en su especificidad, su entorno lo ha hecho quien es ahora y, creo, lo haría asumir una posición frente a tal realidad o por lo menos dejaría entrever eso en su producción. Si no, estaríamos hablando de arte homogeneizado, ¿para qué quiero ver Disney hecho en Kazakhstan? Me basta con el disney superfluo y accesible de siempre, el de Estados Unidos.

Empiezo con esto porque ayer y hoy he tenido encuentros con cine internacional que me han decepcionado. Ayer fue la película noruega “Headhunters” que intenta hacernos creer que la solución a todos los hoyos en la trama estaba prevista desde el principio, cuando simplemente los amarra de una manera insulsa al final.

Ahora pude ver el festival de cine israelí. El único día que pude. Ayer no iba a ver una película con Angélica Vale. Así que vi “Pequeños Héroes”, una de las películas más insulsas que podían haber puesto. Me pregunto quién hizo la selección. Si alguien me dice “Vengan a aproximarse al cine israelí“, no espero que me pongan una película con Angélica Vale ni, como ahora, una historia que bien podría haber sido producida por televisa y protagonizada por Belinda y cualquiera de los niños intercambiables de esas producciones. Es una historia cursi y llena de clichés.

Aparte que las familias a mi alrededor hablaban mucho y se reían de los chistes más tontos. Yo hasta esperaba que, en cualquier momento, Selma Bouvier dijera “Alguien no se está riendo“.

Sólo quiero terminar haciendo alusión a mi inicio. Cuando quiero ver cosas superfluas, las veo y ya.  No soy una persona intensa. Pero cuando me entusiasman con cine internacional, espero ver algo diferente, espero que me sorprendan con historias nuevas o con nuevas maneras de contar historias familiares. Y no todo tiene que involucrar niños en la guerra o con anomalías físicas que sabemos, desde el principio, que van a morir. El otro día, por ejemplo, vi una película iraní, “About Elly” y es una de las películas que más he disfrutado recientemente. Es una historia que podía haberse contado en cualquier otro país, pero no habrían tenido la paciencia de hacerla igual de larga o quizá habrían puesto escenas más dramáticas …o quizá más políticamente correctas. Sea como sea no habría sido igual, ¿saben por qué? Porque las circunstancias propias del país obligan a los protagonistas a comportarse de cierta manera, a quedarse en el mismo lugar y a resolver el principal problema de la manera en que lo hacen. Es genial por la forma disimulada en la que te educa sobre sus circunstancias.

Algo así espero siempre de lo internacional. Creo que eso también es lo que alguien de afuera esperaría cuando se interesa en el arte salvadoreño, acercarse a la visión de mundo de alguien de aquí. Ya luego podemos discutir cuál es el propósito del autor al crear su obra, pero eso haría este post demasiado largo y yo tengo que complacer a los lectores dándoles algo que puedan tuitear con facilidad.

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