Don Enrique, de nuevo

Bueno, bueno…no es don Enrique. Nunca es él. Es su equipo de trabajo.

Los Altamirano con Tony

Los Altamirano con Tony

Para efectos de simplificación y SOLO por eso, diremos que este editorial y todos los demás reflejan la mentalidad de Enrique Altamirano.

Don Enrique, quien se preocupara porque “los rojos, aquí como en todas partes, van por lo ajeno: ahora son los empleos de gobierno, ya se embolsaron parte de los ahorros que la gente había formado para su retiro, pretenden caerle encima a parte de las remesas vía un impuesto, no disimulan su intención de hacerse de los depósitos bancarios en una u otra forma, y se las pasan fraguando maneras para meter mano en los bolsillos de la gente” (Guiño cómplice, Saquito Flores), quien nos obligara a defender la propiedad porque “La propiedad, la tengas o no la tengas, es la garantía de tus libertades” (FUENTE); don Enrique, quien nos contara que “Las “panchas” desaparecieron hace tres cuartos de siglo, los campesinos no visten ya cotones ni usan caites, la totalidad de la gente en esta tierra se comunica en español y a lo más usan frases y expresiones inglesas“, quien nos compartiera el chiste de sus amistades al decir que no hay división racial en El Salvador por “las guarniciones militares dispersas en pueblos y cantones que iban dejando simiente y rompiendo la uniformidad étnica” (Inserte risa mientras nos disfrazamos de Hitler para ir al museo del holocausto judío)  y nos aclarara que los jóvenes “quieren ropa de marca, no taparrabos” (FUENTE), esta vez, cual Condorito llamando a “reelecciones” desde el púlpito, siempre utilizando el lenguaje inclusivo y con sensibilidad social que le caracteriza, nos compartió su preocupación por el Socialismo pipil, el de los caites y la hambruna.

No sé qué castigo divino me había hecho perderme semejante joya periodística, pero finalmente tuve acceso a su inmensa sabiduría y objetividad que nos dice que este gobierno elimina de la escuela parvularia la enseñanza de la lectura, para sustituirla por “deportes” (y ya sabemos que, para colmo, quieren poner a nuestros niños a aprender náhuat, guacala).

Náhuat, nooooo

También se preocupa por nosotros y ¡¡Gracias a Dios!! nos recuerda que nuestro sistema se fundamenta en el Orden Moral (Estado de Derecho va después…de la hoguera del santo oficio) y finaliza con esta linda frase que atesoraré en mi corazón democrático resguardado de todo daño por los los medios de comunicación imparciales y la clase social que sabe mejor que yo lo que me conviene (Yo soy un pobre Epsilon):

El “socialismo pipil” muy pronto caerá en el único engendro que puede esperarse de fanáticos desfasados del mundo actual: el socialismo del caite y el socialismo de las hambrunas, el retorno a la barbarie de la ignorancia, del fanatismo, del odio, de la incapacidad y del saqueo.

 

No sé si pueda dormir esta noche pensando que me puedan obligar a usar caites.

Qué feo vivir así.

No podría huír de los saqueos y de la rumorología de JJ.

Tendría que comprar caites distintos para tomar las respectivas fotos en mi instagram protegido por el orden moral de las prioridades reales.

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