Traslado de San Salvador a su ubicación actual

Como creo que a usted, amigo lector y ávido de conocimientos, le interesará, aquí le traigo un fragmento del libro “450 años de San Salvador” que coordinara hace algunos ayeres Waldo Chávez Velasco contando con la redacción de Enrique Mena y Carmen González Huguet, bajo el patrocinio del ya extinto Banco Cuscatlán.

La generación del nuevo siglo

La generación del nuevo siglo

En 1532, la situación de la villa (en La Bermuda) no era la más deseable para varios vecinos. El estrecho valle en que se asentaba el pequeño burgo español no era muy fértil, sino más bien pedregoso. En verano escaseaba el agua y el calor era insoportable. Se decía también que en invierno las tormentas eléctricas y los rayos eran terribles. Al respecto, en 1963 Fray Francisco Vásquez escribía: “es el clima y el cielo muy tempestuoso y lo fue mucho más cuando estuvo allí poblada la villa”.

Barón Castro menciona un importante documento que se encuentra en el Archivo General de Indias: una carta enviada el 20 de julio de 1545 por los componentes de la Audiencia de los Confines (Honduras) al Rey de España, y en la que dice:

“Esta villa de San Salvador estaba poblada en mal sitio; por los vezinos della se pidio se les diere licencia para mudalla, y vista una ynformación que se dió por su parte de la utilidad que se seguía y daño que rresultaba del mal asiento, se le dio licencia para mudalla”.

Muchos autores han afirmado que desde antes del citado año de 1545, cuando se autorizó la traslación oficial, ya muchos vecinos de la Villa de La Bermuda la habían ido abandonando para asentarse en las riberas del río Acelhuate, por los sitios en que ahora se encuentra la Administración de Rentas y la Iglesia de Candelaria.

Allí se erigió un próspero caserío que la gente llamaba “La Aldea”, y que así como “La Aldea” crecía y progresaba, la Villa en La Bermuda languidecía y se achicaba.

Barón Castro cree poco probable que tal hecho sucediese, pues dice que los moradores de San Salvador tenían jurada vecindad de permanecer en la villa, al hacer esto: “Este grupo de ex-vecinos de San Salvador, sin ayuntamiento, párroco, autorización real, etc., habría sido, ni más ni menos que un grupo rebelde, expuesto a recibir las consiguientes sanciones”.

Se determinó entonces que el centro de la nueva Villa de San Salvador, su Plaza Mayor o Plaza de Armas, se localizaría donde hoy está la Plaza Libertad. Al costado oriente, estaba la Iglesia Parroquial, dedicada al Divino Salvador del Mundo (predio que hoy ocupa la Iglesia del Rosario). Al sur de la Plaza de Armas se estableció el Cabildo. En los otros costados, al igual que hoy, existieron portales comerciales.

Así nació San Salvador en 1545.

Ya en su nueva ubicación, la villa comenzó a crecer y progresar de inmediato. Después de haber señalado los lugares donde se edificarían los edificios públicos, a cada vecino, según su rango y la participación que había tenido en la conquista, se le señaló un solar para que construyera su casa. Los solares de mayor tamaño y los más inmediatos a la Plaza de Armas correspondieron, siguiendo la usanza española, a los vecinos más importantes e influyentes.

La villa necesitaba para su desarrollo el acceso inmediato a la mano de obra indígena y a su ayuda, en caso de ser menester por alguna contingencia. Es así como alrededor de la villa fueron pronto surgiendo una seire de pueblos de indígenas amigos.

Estas poblaciones, que algunos llaman “los pueblos satélites” de San Salvador son Mejicanos, Aculhuaca, Paleca, Texincal y Cuzcatancingo, se ubican al norte de San Salvador. Todos ellos muy cercanos entre sí. Los indios que habitaban estos pueblos eran, en su mayor parte, indígenas que habían venido con los españoles.

Mejicanos se fundó con algunos de los indios mexicas y tlaxcaltecas que acompañaron como aliados a los conquistadores. En la ciudad de Sonsonate existe un antiguo barrio que se llama también Mejicanos y tiene idéntico origen. En San Miguel hubo otro pueblo llamado Mejicanos, que desapareció al trasladarse la ciudad a su actual sitio, a fines del siglo XVI.

Aculhuaca se originó con el contingente de indios acolhuas que llegaron también de México. Paleca, en cambio, se pobló con un grupo de indígenas cakchikeles de Guatemala que ayudaron a los españoles en la conquista.

Texincal, según Lardé y Larín, se originó posiblemente con el contingente de indios tlaxcaltecas mexicanos que llegaron también con los españoles. Cuzcatancingo o “lugar del pequeño Cuzcatlán”, en cambio, se estableció con nativos de la vencida urbe pipil de Cuzcatlán y posiblemente con indígenas que habían sido previamente aherrojados por los españoles u ocupados como naborías”.

Aculhuaca, Paleca y Texincal forman desde 1939, la actual Ciudad Delgado. Hacia el sur de San Salvador se hallaban otros pueblos indígenas de antiguo origen nahua-pipil, el muy cercano de San Jacinto y, más adelante, los tres pueblos de los Texacuangos: San Marcos, Santiago y Santo Tomás, a los cuales les dieron estos nombres los frailes franciscanos que los evangelizaron.

Y así termina esto que le pudo haber parecido interesante…o no, dependiendo de si es un lector suscrito a El Diario de Hoy.

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