Los hogares de esperanza materna

Ayer anduve por Santa Catarina Masahuat, Sonsonate, donde el embarazo adolescente es bastante alto y, a pesar de eso, no hay un hospital que funcione las 24 horas. Por eso pregunté si había parteras. Me di cuenta de mi ignorancia cuando me contaron que las parteras ahora ya solo se encargan de dar charlas y de remitir a las embarazadas al hospital. Esto se oye bien bonito para nosotros citadinos preocupados por el bebé en abstracto, pero no es muy realista para la mujer que vive en medio de la nada y tiene que caminar durante horas para llegar al limpio hospital con amables enfermeras…o para alguien viviendo en Nahuaterique y demás partes de los bolsones perdidos por nuestro país.

Sobre las mujeres viviendo en esa zona, me contaron que algunas, que están a semanas de dar a luz o tienen embarazos de alto riesgo, se quedan en los llamados Hogares de Esperanza Materna; donde, durante su estancia, se encargan de hacer la limpieza y tienen unas horas designadas para ver televisión.

¿Dónde está mi documental sobre sus vidas?, me dije yo.

También me contaron que la capacidad del lugar es limitada y, a veces, cuando se sobrepasa, hay que meter colchonetas para acomodar a las recién llegadas, lo cual debe ser bien duro para una mujer cargando otro ser en su interior, no tan duro como que le cambien el hijo en el Hospital Ginecológico, pero sí duro de otra manera.

Quise buscar más información sobre estos lugares en la red, pero no hay nada.

Solo esto:

Rebeca llevó sus controles del embarazo en la Unidad Comunitaria de Salud Familiar de Perquín, Morazán, de donde la refirieron al Hogar de Espera Materna (HEM), manejado por personal de FOSALUD.

La joven comenta que siempre tuvo temor de estar en ese lugar debido a que no conocía su funcionamiento, pero cuando llegó, la historia fue diferente. “Me recibieron con mucho cariño,  me instruyeron sobre los signos de alerta en mi embarazo y me explicaron los cuidados que debía tener con mi bebé”

Rebeca relata que permaneció 22 días en el HEM, donde la visitaba casi a diario su esposo. “Ahí aprendí muchas cosas, que en mi casa no hubiera aprendido” resumió.

Llegada la hora del parto, Rebeca fue trasladada hacia el Hospital Nacional de San Francisco Gotera, ya que los Hogares de Espera Materna son una alternativa organizada para alojar -de matera temporal- a las mujeres embarazadas originarias de comunidades rurales y alejadas de los servicios de salud, para que puedan tener acceso rápido a la atención del parto cuando sea el momento de dar a luz.

(FUENTE)

Así que si usted sabe más o está filmando un documental sobre la vida de estas futuras madres no apoyadas a perpetuidad por la Fundación Sí a la Vida y que no podrían comprar condones en la Farmacia San Nicolás, por favor comente.

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