Plagas

He estado en momentos de transición en mi vida.

Así que decidí hoy escribir algo trascendental aquí.

Hoy iba oyendo la radio (¡!) y le puse atención a una joya musical que sonaba, “La plaga“, canción cuya versión en inglés fue popularizada por Little Richard y que, en español, la interpretó Enrique Guzmán, como vocalista de Los Teen Tops y, posteriormente, lo hizo su hija Alejandra Guzmán. Quiero comparar ambas versiones y abordar las temáticas planteadas.

Cuando Enrique Guzmán le decía a una mujer que, a pesar de ser fea, se casara con él porque sabía bailar y él disfrutaba eso, por lo menos su sexismo tenía cierto sentido gramatical. En esta versión, primero nos cuenta que ahí viene la mujer a quien se refieren como “la plaga” (por lo menos no es “la sucia”); luego habla de sí mismo en tercera persona (“cuando estás rock & rolleando“); luego, siempre en tercera persona, se refiere a la mujer: “(ella) es la reina del lugar“. Después vuelve a hablar de sí mismo y la relación con sus padres, ahora en primera persona. Y antes de repetir el coro, le habla directamente a ella, pidiéndole que se casen, ¿y por qué habría “La plaga” de decir que no si no nos consta que le haya pedido consejo previo a Silvia Pinal?

Años después, Alejandra canta una oda a la doble personalidad. Hemos de suponer que ella es “la plaga” porque canta “Vamos con el cura que ya me quiero casar. No es que (yo) sea muy bonita, pero me gusta bailar“. Es una mujer de la que, hasta ahorita, solo sabemos que tiene problemas de autoestima. Pero, si analizamos la canción desde su inicio, encontramos cosas inquietantes. Empieza con “Ahí viene la plaga...” es decir que ella está sentada en una silla o en el baño y, como si le empezara un dolor de cabeza o como si se tratara de Diana Salazar, empieza a sentir que algo la sobrecoge, algo así como “Ay no, ya me va a bajar la regla”. Antes de revelarnos sus problemas de autoestima, nos engaña, nos desconcierta. Quizá su baja autoestima solo se refiera a su apariencia física porque “la plaga” es capaz de decir “Cuando estoy rock’and rolleando, soy la reina del lugar“. Esta “plaga” está empoderada. Ahora ella es la que rock’and rollea y sabe que tiene control sobre el lugar. Bien por ella.

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Lamentablemente “la plaga” no está totalmente liberada del patriarcado. La figura de autoridad, sus padres o “los jefes”, como ella los llama, le dicen que ya no baile rock and roll. Lo cual nos lleva a otro momento inquietante. Sus padres le dicen: “Si te vemos con la plaga, tu domingo se acabó“. ¿Qué clase de padres son estos? ¿No le van a dar dinero si ella manifiesta su otra personalidad? o, peor aún, ¿ellos son capaces de ver realmente a un segundo espíritu conviviendo con su hija? o, incluso peor, ¿Qué tal si estas amenazas de acabar con su domingo no hacen alusión al dinero, si no a parar ahí mismo con su vida, evitando que esta enferma disfrute del domingo, el día del señor?

¿Qué opinan? ¿Qué dice esto de nosotros? ¿Oír esta canción nos convierte en voyeristas disfrutando de la adversidad de esta mujer?

Como les dije, solo necesitaba filosofar. No tengo respuestas. Solo dejo preguntas planteadas para que todas y todos, como sociedad, nos sentemos a discutir y, poco a poco, creemos una mejor sociedad.

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One comment

  1. Pingback: Mosquito bilingüe | Ex360

¿Está de acuerdo o quiere mandarme a la chonguenga?

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