Algo para recordar en estos tiempos de excepción

Pensando en Honduras y también en El Salvador…

Quisiera mencionar aquí algo notable que tiene que ver con la muerte y las desapariciones -y con el sobreviviente-. A los cautivos, los desaparecidos, los ejecutados y a los presos ilegales en Argentina se les atribuyó la responsabilidad de su situación, resumida en aquel “por algo será“. En un sentido, su caída en circunstancias genocidas y de terrorismo de Estado, de excepción y de total exposición a la arbitrariedad, resultó así justificada dentro de la sociedad. Los que retornaron de la desaparición son sospechados de la misma manera: “por algo será” que sobrevivieron. Entonces hay una censura, doble, sobre la víctima, con la cual el sobreviviente tiene que cargar. He aquí la posición ética que hay que sostener. Mi libro Procedimiento, por este movitvo, está dedicado a los que penan por sobrevivir.

¿Cómo se define la supervivencia? ¿Es un alivio, o un castigo o dictado?
Como mandato humano, se debe sobrevivir. Quizás no a cualquier costa. Eso depende de cada sujeto. No hay derecho a juzgar desde afuera a quienes están sujetos a un estado de excepción. A los militantes montoneros, por ejemplo, cuando eran mandados por sus jefes a una acción, se les daba una pastilla de cianuro. Es decir que se sabía: antes de hablar -era un oxímoron, ¿no?- tenían que actuar, y luego morir. Iban a ser sometidos a condiciones infrahumanas. Y sin embargo, entre los que sobrevivieron, hay sospechosos.

Entrevista a Susana Romano,
julio 2008
Berlín.

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Reflexiones decembrinas

Originalmente quería escribir un post solo sobre los arreglos navideños en espacios públicos. Pero luego me topé con el tráfico ocasionado por las luces campero y mi reflexión cambió.

Hace muchos años, en Estados Unidos, era todo un evento ver cómo los almacenes decoraban sus vitrinas durante navidad. Incluso Dalí participó de esta tradición y luego armó el previsible drama para que todo girara en torno a él. Por supuesto.

El Salvador no se ha quedado atrás y hoy, gracias a la Panadería San Martín y sus “desinteresados” esfuerzos publicitarios, varias empresas se han encargado de decorar más redondeles para estas fiestas.

árbol navideño San Martín

Foto de El Diario de Hoy

 

La San Martín le ha metido empeño a su árbol de este año, Almacenes Simán (religiosos fundamentalistas como le gusta a Javier Simán) han puesto un nacimiento en el redondel del platillo (Merliot), Scotiabank no se esmera mucho y más que todo pone sus logos en redondeles de la zona rosa. Y así, hay más, pero en mi opinión, sobresale la fealdad de lo que sea que han querido hacer en el redondel Orden de Malta, cerca de la enorme embajada americana (la embajada gringa más grande en Centroamérica, yei!). Ni siquiera sé de quién es. Solo leo algo como “Paill”. O quizá pertenece a la revista “Mademoiselle” pero están pagando el letrero en cuotas.

Ese era más o menos todo el veneno que venía a destilar, nada más.

Pero, como dije, anoche me encontré atrapado en el tráfico una vez finalizadas las luces campero. Me hizo recordar el tuit de Bukele diciendo que, como muchos niños no tenían arbolitos en su casa, ya podían disfrutar el que han puesto ahí en el centro. Puede ser mi sesgo ante Todo lo que publicita hace Nayib, pero lo sentí como un premio de consuelo bastante hecho leña.

salvador

Del tuiter de la alcaldía, por supuesto

 

Anoche, viendo la cantidad de gente, la cantidad de carros viejos y repletos de familias enteras, me pregunté hasta dónde iban. Pensé en qué tan seguro sería llegar tan noche, en cuánto les alumbraban los focos de sus carcachas, en la inquietud de sus hijos, en el stress de quien conducía. Pasé por esta colonia iluminada como antes solía iluminarse la colonia Montefresco. Y recordé que hoy ya no es así. La gente ahora vive con el miedo de las pandillas de la zona y ya no abre sus portones para que extraños puedan ver su derroche y despilfarro de luz. Ya no hay fiesta navideña.

Yo no culpo a esta gente solo porque provoquen congestionamiento. Por supuesto que se van a aferrar a cualquier oportunidad de salir y departir en espacios públicos sin tener que pagar. Este país es caro. Y es más caro teniendo que criar niños. ¿Que para qué andan teniendo niños? Porque vivimos en hacinamiento, porque está prohibido el aborto, porque la gente religiosa y con poder se rehúsa a que haya educación sexual en las escuelas, porque la farmacia San Nicolás no vende anticonceptivos y los anticonceptivos son caros. Y así pensé en que la gente está jodida. Todos estamos jodidos.

Después pensé que ni siquiera morirse es un consuelo. Vivimos en una sociedad súper conservadora que tiene bien permeada la obligación de un descanso propiamente dicho, siguiendo las carísimas tradiciones religiosas: vela, tamales, entierro en lugar santo y con su plaquita conmemorativa y no incineración libre, feliz y disoluta (gracias Papa, aunque de todas formas es carísima aquí). Así que, si te morís, tu familia sigue enhuevada. Con tanto muerto en nuestro país, ¿por qué no abre alguien un terreno para entierros “naturales” o porque no es más barato incinerar?

Y así. Así terminaron mis reflexiones en este inicio de navidad.

 

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Por si no se han enterado, hay liquidación en la librería La Casita. En cuanto me enteré, fui y compré libros de fotografía y arte que tenían descuento de hasta 75% en efectivo. Sí, estaba contribuyendo con el bolsillo de la antipática y explotadora dueña, pero al menos me quedaron estos bonitos libros que podrían haber terminado en las manos de alguien que no los apreciaría como yo y que no le tomaría fotos de mala calidad a algunas páginas para compartirlas con usted ahorita.

¿Notan cómo ha mejorado mi OCD? Normalmente, me hubiera esmerado en escanearle estas cosas y buscar la mejor luz. Pero hoy no.

Les comparto este anuncio que podría haber sido parte de “Ghost world” y nos enseñaba la importancia del arte:

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Este…¿a construir?

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A entender procesos propios, íntimos:

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Más sexualidad bajo de agua:

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La importancia de aprender todo tipo de profesiones:

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La importancia de ser Florence Welsh:

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La importancia de saber andar en hidroplano:

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O tener uno propio y un caballo en la palma de tu mano:

2

También nos enseñaban un poco de racismo:

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Pero ya nos hablaban de movilidad alternativa:

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Del rol del deporte en la salud de los niños (¿Qué mejor que llevarlos de caza?):

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Y ya desde entonces nos enseñaban la importancia de la música en nuestras labores cotidianas:

a

Sospecho que están oyendo el cover de “Me haces tanto bien” de las Jeans

 

…hasta cuando uno estaba a punto de suicidarse con pastillas.

b

“Yo no te hago falta, eso ya lo sé. Ni ahora ni mañana. Siempre ha sido así”

 

Virilidad al cortarte el pelo

Dios nos libre a nosotros hombres de que nos pongan shampoo oloroso, nos hagan manicure o tengamos que oír conversaciones de mujercitas al cortarnos el pelo. Mejor que nos pongan shampoo con un bigote en la botella, nos haga manicure un hombre y oigamos conversaciones de alguien que diga “¿y esta mierda sirve?” o “¿y qué es eso, cerote?” o “Hugh Hefner, ese maje sí que no pasó a mejor vida”.

Estuve ahí.

Aquí les dejo una muestra de cómo se puede ser bro universitario gringo en El Salvador. De nada, señoritas visitantes a las que según el banco azul les debo ceder el asiento para hacer este un mejor país:

 

Qué yuca con cuánto ahínco tenemos que demostrar lo viriles que somos a nosotros mismos.