Revisando noticias

Como ya les he contado antes, a mis manos rara vez llegan los periódicos. Tener algo físico me permite reaccionar con mi viejito interior y querer compartir mis opiniones como si fuera el abuelo de los Simpson gritándole a una nube.

Voy a empezar con algo que salió en El Diario de Hoy (¿dónde más?) el domingo 20 de agosto:

Renovación, clave para crecer y hacerle frente a los problemas de familia

“Encuentros conyugales también se opone al aborto y a programas que dividen y fragmentan la familia…

El casamiento entre parejas del mismo sexo es otro de los puntos que el MEC no aprueba porque “el plan de Dios es muy definido”.

 

Siempre que leo estas cosas del “plan de dios”, me pregunto cómo se explican estas personas a los intersexuales o casos como estos. ¿Será que no son hijos de dios? ¿Será que los hizo el maligno? ¿Significa esto que el diablo crea cosas en la tierra?, pero ¿que dios no tiene un plan para todo?

 

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Al llegar al 31 de agosto, en La Prensa Gráfica, me encuentro con la noticia de las “raras” negociaciones de José Luis Merino, Porfirio Lobo y Enrique Rais (¡por supuesto!) que pueden leer aquí. ¡La izquierda de cambios! Pero yo me quiero enfocar en la noticia siguiente:

CSJ envía a juicio a Jaime “La Chelona” Rodríguez por enriquecimiento ilícito

Nada nuevo, por supuesto. Solo que, siendo presidente del INDES, ganó un montón de dinero y que, durante sus cinco años de gestión, estuvo de viaje durante 366 días. Usó 8000 dólares en boletos para el mundial Brasil 2014, pero seguro era importante para el FODA de la institución. A pesar de eso, una de las cosas que más me incomoda es que haya “transferido de forma ilegal $125,000 a la Alcaldía de Santa Tecla que fueron utilizados para la remodelación del Estadio Las Delicias”. Él era directivo del equipo de Santa Tecla F.C. junto a Oscar “¿Qué tiene eso de Ilegal?” Ortíz. ¿Recuerdan la época en que Ortíz era lo máximo y que todos decían que hubiera hecho una gran diferencia si él hubiera ido como candidato a presidente y Sánchez Cerén a vicepresidente? Ahora ya podemos ver que no hubiera hecho diferencia alguna. Si acaso, habría más corrupción y más negociaciones turbias de las que nos enteraríamos varios años después. Por eso digo que no hay que confiar en ningún mesías que no explique de dónde procede el dinero con el que “transforma el mundo”.

Luego encontré la noticia de la mujer que limpiaba antecedentes penales.

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Los agentes que introducían celulares a bartolinas por $500 dólares

Luego al presidente de CEPA, Nelson Vanegas, que dijo durante su rendición de cuentas que no cree que sea justo que lo multen por compra de licores.

Y sintiendo una enorme dicha por la situación de mi país llegué a

Señalan posible fraude de ley en la elección de nueva presidenta de CCR

La nueva presidenta de la Corte de Cuentas de la República (CCR), Carmen Elena Rivas Landaverde, podría haber cometido “fraude de ley” al renunciar al Partido de Concertación Nacional (PCN) a escasos días de pedirle a la Asamblea Legislativa que la considerara en el proceso de elección de magistrados. Así lo consideran Javier Castro, director del Departamento de Estudios Legales de la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (FUSADES), y Federico Hernández, de la organización DECIDE.

Por supuesto que esta mujer es la herramienta con la que el PCN (partido que jamás termina de morirse) pretende controlar algo de suma importancia y así negociar con los demás partidos atrocidades como otorgarle la presidencia de la asamblea a Guillermo Gallegos, de GANA. Otra cosa que me llamó la atención es que Federico Hernández ya se haya inventado otra organización en la que trabajar.

Tuve la necesidad de investigar un poco sobre este DECIDE, Movimiento Defensa Ciudadana de la Democracia. Temí que, como el Centro de Estudios Políticos Porth, bajara su sitio web y así sin más ya no pudiéramos leer sobre ellos.

Porth

 

“Este movimiento busca promover la transparencia en los partidos y elecciones, esta enfocado en fortalecer la democracia. Afuera de la ASI voy a tener la libertad de participar en el movimiento que quiera”, dijo Javier Simán sin determinar si es miembro de dicho Movimiento. (Fuente)

Javier Simán.

Todo lo que necesitaba saber. Muchas gracias.

Cuando ya estaba a punto de meter la cabeza al horno, me puse a leer las noticias del día de hoy. ¿Por qué no?

Llegué a esto

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y a esto.

Muyshondt

No quiero ni el buen vivir ni los vientos de cambio de Muyshondt. Prefiero pensar en los años cuando iba a terminar la guerra civil, cuando Nubeluz nos mantenía en una burbuja. Todos siempre recuerdan a Xuxa y olvidan el rol que las dalinas jugaron en la precocidad infantil. Pensar en eso es menos deprimente.

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¿Por qué sigo viendo Game of Thrones?

(Esto es para gente que no ha leído los libros, pero que sí ya vio el capítulo 7×6)

El 4 de abril de 1994 empezó la novela “Agujetas de color de Rosa”. Uno luego podía encontrar revistas TV y Novelas con noticias de cómo habían partido pastel porque haber cumplido un año al aire. ¡Un año! El capítulo final (número 300) se transmitió el 26 de mayo de 1995. “Cuando seas mía”, el remake de Tv Azteca de “Café con aroma de mujer” se alargó hasta tener 238 capítulos. “El privilegio de amar”, tuvo 155 capítulos. “Esmeralda”, 137 capítulos; “La usurpadora”, 102 capítulos; “Baila conmigo”, 100 capítulos. “El secreto de Alejandra”, 25 capítulos de media hora. Este último dato jocoso solo lo puse para su cultura general (era en esencia la misma trama de “La usurpadora” y la sacaron del aire para darle chance a la otra).

Ya con este párrafo inicial, algunos puristas deben haber ya huído. Si no, bienvenidos, fan boys. Estoy a punto de tocar temas sensibles para ustedes. Tome su pepto bismol y siga leyendo.

El pasado domingo dieron el capítulo 73 de Game of Thrones, llamado “Beyond the wall”. Setenta y tres capítulos. Desde el año 2011. ¿Cuál es en esencia la historia de este programa? ¿Pueden resumirla en un párrafo? Yo tampoco. ¿Y por qué la sigo viendo? Porque está ahí y porque las telenovelas me criaron para comprometerme con algo hasta el final. Ya le di tanto tiempo de mi vida que ahora tengo que saber cómo termina.

No he leído los libros, ni pretendo hacerlo. No es mi tipo de literatura. Empecé a ver la serie porque tuve en mis manos los DVDs de la primera temporada completa. Realmente los capítulos no eran gran cosa, pero los finales de cada capítulo me enganchaban. La segunda temporada también la vi de una sola vez. Encontré los DVDs (ya no originales) y me pareció que los capítulos ya eran más interesantes en sí mismos, no solo me chantajeaban con el final para seguir viendo. (En realidad, en esa temporada sentí que los finales eran bastante insulsos).

Y así seguí.

Siete años después no sé si pretenden que los Stark me sigan importando. Desde hace como dos años ya me dan igual. Nunca me gustó José Miel y tampoco me interesaba seguir viéndolos sufrir o siendo pendejos a ellos.

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Representación de la familia Stark

 

Ok. Aquí usted quizá me diga: “No, bro. No es una novela. Tiene desnudez, tiene espadas y dragones”. Hace unos años South Park respondió mejor de lo que yo podría hacerlo, cuando el slogan era “ya vienen, ya vienen los dragones”, así como el maldito invierno (desde el año dos mil once):

 

¿Por qué sentí la necesidad de expresarme justo ahora? Por el último capítulo. La segunda (¡!) vez que rescataron a Jon Snow de la nada fue la confirmación de que este ya no es el programa que empecé a ver.

Sé que ahora el programa ya va más adelantado que los libros y que han tenido la libertad para imaginar lo que quieran, concentrando más su trama, matando o encarcelando otros personajes que realmente ni nos van ni nos vienen. Este programa siempre ha tenido demasiados personajes como para que realmente me importaran todos y cada uno de sus destinos. Por eso ahora siento forzado que pretendan que ciertas muertes hoy sí importen. Todos estos años la gente se ha ido muriendo y hasta el mismo Joffrey tuvo una muerte “mehh“, pero ahora Tyrion le hace show a Daenerys por haber quemado a los dos Tallys. ¿Por? ¿Por qué ellos importan? ¿Solo porque debe haber cierto drama cuando Sam se dé cuenta de cómo murieron? Sam, el que ahora es el acento divertido. Si esta fuera una novela dirigida por Florinda Meza, al terminar sus escenas, sonaría un saxofón jocoso tipo “chespirito”.

Sam

Sam, preguntándose si su historia de “aprendiz” fue más intrascendente que la historia de “aprendiz” de Arya.

 

Otra muerte que simplemente NO puede ocurrir aún: la de Jamie. El hermano de Sam lo salvó de que lo quemaran. Ambos se estaban hundiendo. En el siguiente capítulo, Jamie es rescatado y sale al otro lado del lago; pero, quien lo rescató, Dickon (hoy ya interpretado por otro actor), está con su padre y los otros capturados. ¿Cómo? ¿Por qué? ¿Cuál es la lógica de esto? Realmente no había ninguna. Es solo lo que tiene que pasar porque OBVIAMENTE tiene que haber un reencuentro/enfrentamiento entre él y Briana porque ¡Esto es una telenovela en HBO! Así también tiene que haber un enfrentamiento entre The Hound y su hermano porque #drama.

 

DICKON

Dickon, Daario, The Moutain y…

 

Ahora lo que importa en el programa es llegar a un clímax del que hable la gente, aun cuando se rompan todas las convenciones antes creadas. Varys y Tyrion pasaron una temporada completa de viaje. ¡Toda una temporada! Hoy en cambio, Sansa (que tuvo pelo negro durante dos capítulos, como guiño a los lectores del libro que al final aportó nada al programa) dice que no ha oído de Jon en semanas. No importa. Gendry, que estaba con él, llega a pedirles ayuda en dos minutos. Dos minutos después ya mandaron un cuervo pidiendo dragones y, un segundo después, Daenerys está más allá del muro. Si eran tan manejables estas distancias, ¿por qué se tardó siete años en moverse? (Digamos cuatro, para darle tres años formativos).

 

Tyrion

Varys y Tyrion

 

Y aquí regresamos a Jon Snow.

Aburrido Jon Snow.

Supongo que me tiene que importar por ser el “underdog”, a quien ya revivieron y para que no nos sea tan fácil pensar que Daenerys tiene que quedarse con el trono. Daenerys, a quien él, de la nada, llama “Dany” solo para que ella haga alusión a su hermano muerto. WINK WINK. ¡Porque ellos también son hermanos! Clever show! El punto es que Jon Snow es X. Por eso me molesta más que esté a punto de morir y lo salve Daenerys. Que se quede atrás y lo salve su tío DE NUEVO. Solo falta que le vayan a cortar la cabeza y lo salve la cabeza de su papá/tío. Entiendo. Él tiene que llegar vivo hasta el final.

 

Bracamontes

Jon Snow

 

Ojalá tengamos más oportunidad de juntar personajes y que tengan intercambios ocurrentes en medio de la tormenta de nieve. Quizá antes, esta conversación habría ocurrido durante la noche, cuando casi se congelan, pero #Fun.

Así como Jon Snow, no sé por qué me deben seguir importando sus “hermanos”. Hasta la Arya se aburrió y fue a “entrenarse”. Luego los productores dijeron “mm, mejor no”. Y se regresó. Lo cual todos agradecimos:

 

 

Pero ‘y la sansa? ¿Su hermano cuervo? ¿Los Greyjoy? Según me cuentan mis “fuentes” ellos tienen casi un libro completo y solo por eso existen en el programa. ¿Pero aportan algo? No. O no sé. Como realmente no sé qué se supone que tengo que desear que pase en el programa, ya ni debería pensar. Creo que todo gira en torno a los malos-malos: a ver qué le va a pasar a Littlefinger, a quien de seguro la Arya le va a sacar la delantera, “sorprendiéndonos” a nosotros también y creando un trend topic en twitter y, por supuesto, cómo va a terminar Cersei Lannister:

Cersei

 

Un héroe solo es tan interesante como su villano. Si Jon Snow es quien debe ser mi “héroe”, Cersei es su perfecta villana. A mí no se me hace interesante porque, además de a sus hijos, no quiere nada que no sea de “buajajaja, soy mala” y esa falta de matices la hace otra villana de cualquier telenovela. Me hubiera parecido más interesante ver la lucha de poder entre Margaery y Daenerys, por ejemplo. Pero esa es solo mi humilde opinión. Cuando Cersei sea la última mala que quede en pie, hay que estar pendientes de, si al morir, se le cae el zapato. Es una convención novelera que solo están muertas muertas cuando se les cae el zapato.

Aunque…

Soraya zapato

 

Claro, desde el momento en que el señor de la luz resucitó a Jon Snow ya ninguna muerte tiene peso. Si pueden regresar, ¿qué hay que perder?

 

ACTUALIZACIÓN. Hoy me corrigieron y me dijeron que siempre sí fue Bronn quien salvó a Jamie, que corrió desde la máquina y llegó justo a tiempo para salvarlo del dragón. El punto sigue siendo el mismo.

Into the Wild: 10 años después

El 21 de septiembre del 2007 se estrenó en el cine, “Into the Wild”, una de las pocas películas que ha dirigido Sean Penn… con razón.

Cuando mis amigos y yo la vimos ciertamente quedamos fascinados con los paisajes y también con la música de Eddie Veder, especialmente mis dos amigos que, como si fueran de la tribu Sambia, estarían dispuestos a pasar a la adultez tragándose el semen del cantante. La disfruté entonces a pesar de su duración, pero había algo que no me permitía decir “sí, me gustó”. Entonces no sabía qué era. Hoy sí, porque ya llegué a la iluminación.

Es que se trata de la historia de un bicho blanco gringo que se aburrió de su vida y dejó las comodidades para un ratito de “realidad”. Sean Penn se enamoró de la historia por sus propios tormentos y demonios y se decidió a filmar su oda a Christopher McCandless.

No soy el único que piensa eso:

Pero si usted cree (como parece ser el caso de Sean Penn) que la imprudencia y crueldad de McCandless hacia su familia cercana fueron parte de un noble viaje espiritual digno de celebración, entonces Penn ha hecho un trabajo brillante al transformar la historia en una película que ve lo que Penn ve.

(FUENTE)

Seguro Penn leyó el libro y le encantó la posibilidad de dejar sus lujos y empezar una aventura sin paparazzi, sin Madonna o Robyn Wright, una aventura para él, tal y como la que tuvo cuando se decidió a “entrevistar” al Chapo… antes de dejar a (la también pasmada) Kate del Castillo metida en un huevo.

Es obvio que era su proyecto autocomplaciente, donde quería hacer “cine de autor” con esas cinco (!!) tomas donde Emile Hirsch, el protagonista, rompe la cuarta pared, quitándole así todo lo que pudiera tener de especial esa en la que Hirsch ve a la cámara, pretendiendo recrear la foto que se halló sin revelar del verdadero McCandless.

 

Mccandles

Let me take a selfie

 

El protagonista es un bicho que lo tiene todo. Pero sus papás se llevaban mal. Tenía dieces en sus clases sobre África, pero no viajó hacia allá, sino que se quedó en el país donde -como hombre blanco- tenía todas las facilidades para moverse y encontrar trabajos a conveniencia, a diferencia del personaje de Reese Whiterspoon en “Wild“, cuando también busca encontrarse con la naturaleza, que sí tiene que considerar la posibilidad de que la violen y sí va reconociendo sus propias cagadas. Es además el típico gringo que no quiere seguir reglas de seguridad y, sin casco, se tira al agua a los rápidos (YEAH! Spring break) porque él no puede esperar. Simplemente no. Tiene la razón desde el principio y el director decide además darle siempre la última palabra si un personaje secundario le dice algo más sensato, como cuando el personaje de Katherine Keener le dice que sea justo con sus papás, que se ve como un bicho que fue amado (y que tuvo educación y al que le ofrecieron un carro y que él no quiere porque “eso es materialista, eso es caquita, no me den nada”). Él, en lugar de por lo menos cuestionarse la posibilidad de ver las cosas desde otro punto de vista, contesta con una frase de Thoreau: “Más que amor, dinero, fama (y justicia, agrega él), dame la verdad“. Uggghh. Si este bicho fuera salvadoreño, estaría estudiando el primer ciclo de filosofía y estaría regresando de su primer campamento de Un techo para mi país, o andaría su camisa del Che, sin haber leído nada de él y reuniéndose con la BRES.

 

Into the wild read

Tips para ser un imbécil pretencioso: busque una posición incómoda para leer

 

 

Ahora me es bastante obvio que la actuación de Emile Hirsch no era tan buena (lo cual explica que hoy ya casi no sepamos de él) y que los paisajes y la musiquita eran recursos para distraernos de lo débil del guión (trabajo también de Sean Penn); que, además, está llena de escenas que no aportan nada y fácilmente podría haber durado media hora menos. ¿Por qué? Porque el punto de vista del protagonista no se transforma en ningún momento. Los personajes más atractivos son los secundarios que sí tienen conflictos reales y que ven interrumpidas sus vidas con la aparición de él. Quizá hubiera sido otra experiencia si, como el personaje de Tom Cruise en “Ojos bien cerrados“, él no fuera tan relevante como lo que vemos a través de sus ojos. Pero no es así. Se supone que nos importe. Y hoy que la he vuelto a ver, me doy cuenta de que se supone que la relación con sus padres nos debería hacer conectar con él y sentir su pena, pero no. En lo absoluto. Y mucho menos cuando ponen al personaje de su hermana (Jena Malone) a validar sus acciones, con su discursito que busca ser profundo.

McCandless pasa leyendo y hablando de Tolstoi, que también predicaba lo de vivir de manera casi monástica, pero que era un pendejo con su esposa y familia y también fue infiel (just saying). Al final, se supone que el “gran clímax” sea el momento en que McCandless (SPOILER ALERT CON 10 AÑOS DE RETRASO), antes de morir, escribe que la felicidad solo cuenta cuando es compartida. Pero no. Porque el director decide poner al protagonista (en un montaje bien chafa y en cámara lenta) reencontrándose con sus padres, abrazándolos y preguntándose si, de estar en esa situación, ellos verían lo que él está viendo (la luz del sol a través de las nubes), haciendo así más romántico y sublime el hecho de morirse estúpidamente envenenado, después de haber destruido los postes que almacenaban arroz y que, precisamente, son colocados para ayudar a quienes se extravían. Pero por supuesto que eso no iba con su idea de “perderse, dejar la sociedad y vivir solo, sin ayuda de nadie”. Como él así lo veía, se lo impuso a los demás al joder las babosadas.

Así que es la perfecta película para ponerle a voluntarios internacionales con la idea de que la campiña será el lugar romántico donde se encontrarán a sí mismos, el lugar que obviamente luego dejarán para volver a sus realidades y donde seguirán viviendo con dificultades todos aquellos que no han tenido la opción de decidir si prefieren la casita cómoda y que los papás les compren un carro más lujoso.

 

Obviamente diferimos en nuestra percepción de Chris McCandless. Sé que no eres el único alasqueño que cree que McCandless era un imbécil, y que además cree que yo soy un imbécil por escribir sobre él como lo hice. Con todo respeto, no creo que entiendas a McCandless y me aventuraría a decir que tampoco comprendes el verdadero sentido de Into the Wild. Tengo que aguantar la mayor parte de responsabilidad por eso. Como autor del libro, era mi trabajo hacer comprensible a McCandless para el lector. Y, en tu caso al menos, he fallado.

John Krakauer, autor del libro “Into the Wild”

 

Para finalizar, les dejo otro trabajo de dirección de Sean Penn (en serio):

El viaje de la monjita

Les comparto este fragmento del libro “La loca de la casa” de Rosa Montero:

El novelista José Manuel Fajardo me contó un día una historia que a su vez le había contado mi admirada Cristina Fernández Cubas, la cual al parecer sostenía que era un hecho real, algo que le había sucedido a una tía suya, o tal vez a una amiga de una tía. El caso es que había una señora, a la que vamos a llamar por ejemplo Julia, que vivía enfrente de un convento de monjas de clausura; el piso, situado en una tercera planta, tenía un par de balcones que daban sobre el convento, una sólida construcción del siglo XVII. Un día Julia probó las rosquillas que hacían las monjas y le gustaron tanto que tomó la costumbre de comprar una cajita todos los domingos. La asiduidad de sus visitas le hizo trabar cierta amistad con la Hermana Portera, a quien, por supuesto, jamás había visto, pero con la que hablaba a través del torno de madera. Conociendo los rigores de la clausura, un día Julia le dijo a la Hermana que vivía justo enfrente, en el tercer piso, en los balcones que daban sobre la fachada; y que no dudara en solicitar su ayuda si necesitaba cualquier cosa del mundo exterior, que llevara una carta, que recogiera un paquete, que hiciera algún recado. La monja dio las gracias y las cosas se quedaron así. Pasó un año, pasaron tres años, pasaron treinta años. Una tarde Julia estaba sola en su casa cuando llamaron a la puerta. Abrió y se encontró frente a frente con una monja pequeñita y anciana, muy pulcra y arrugada. Soy la Hermana Portera, dijo la mujer con su voz familiar y reconocible; hace años usted me ofreció su ayuda por si necesitaba algo del exterior, y ahora lo necesito. Pues claro, contestó Julia, dígame. Quería pedirle, explicó la monja, que me dejara asomarme a su balcón. Extrañada, Julia hizo pasar a la anciana, la guió por el pasillo hasta la sala y salió al balcón junto con ella. Allí se quedaron las dos, quietas y calladas, contemplando el convento durante un buen rato. Al fin, la monja dijo: Es hermoso, ¿verdad? Y Julia contestó: Sí, muy hermoso. Dicho lo cual, la Hermana Portera regresó de nuevo a su convento, previsiblemente para no volver a salir nunca jamás.
Cristina Fernández Cubas contaba esta bellísima historia como ejemplo del mayor viaje que puede realizar un ser humano. Pero para mí es algo más, es el perfecto símbolo de lo que significa la narrativa. Escribir novelas implica atreverse a completar ese monumental trayecto que te saca de ti mismo y te permite verte en el convento, en el mundo, en el todo. Y después de hacer ese esfuerzo supremo de entendimiento, después de rozar por un instante la visión que completa y que fulmina, regresamos renqueantes a nuestra celda, al encierro de nuestra estrecha individualidad, e intentamos resignarnos a morir.

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