Hoy, alrededor de la 1.08 pm tembló.
¿No se dio cuenta?
Talvez no viva aquí o talvez estuviera caminando o talvez no puede sentir nada.
Bueno, sea como sea, hoy tembló durante 25 segundos.
Yo no pude ver a nadie corriendo despavorido. Debe ser gracioso ver a la gente que pierde el control como si no viviéramos en “el valle de las hamacas”. Se debió al movimiento de las placas de Cocos y Caribe. Imaginese dar esa razón con un tono burlón y pícaro.

Lo que me motivó a escribir esta entrada es haber encontrado en mi buzón de correo una presentación de powerpoint (lo raro es que me haya decidido a verla, siempre las borro). En esta, que ya había recibido antes, el señor Doug Copp nos habla del “triángulo de la vida” con el que uno de verdad puede salvarse en los terremotos. Entonces san google me hizo el favor de darme más detalles acerca de este señor que desafía todo lo que hasta ahora conocemos.
¿Qué encontré?
En EE.UU., parece ser que está siendo investigado por el Departamento de Justicia por fraude.
El tal Copp dice que uno no se debe proteger bajo cosas pesadas porque estas mismas lo van a aplastar a uno y que uno debe ponerse a la par para quedar -en posición fetal- dentro del triángulo de la vida.
Encontré quien lo refuta. El link de donde venía ya no sirve, así que es igualmente poco confiable ¿Qué cosa en internet lo es? Pero bueno, al menos con eso hemos crecido.
Qué infeliz el viejo ese. ¿Y si alguien le hace caso a su estúpido triángulo? ¡Nadie lo va a poder demandar porque todos van a estar muertos!
Bueno, aquí está:
Personally, I have also benefited from those who preceded me in doing earthquake education in California since the Field Act was passed in 1933. What the claims made by Mr. Copp of ARTI, Inc., does not seem to distinguish is that the recommendation to “drop, cover, and hold on!” is a U.S.-based recommendation based on U.S. Building Codes and construction standards. Much research in the United States has confirmed that “Drop, Cover, and Hold On!” has saved lives in the United States.
Engineering researchers have demonstrated that very few buildings collapse or “pancake” in the U.S. as they might do in other countries. Using a web site to show one picture of one U.S. building that had a partial collapse after a major quake in an area with thousands of buildings that did not collapse during the same quake is inappropriate and misleading.
According to the Centers for Disease Control and Prevention (CDC), which collects data on injuries and deaths from all reportable causes in the U.S., as well as data from three University-based studies performed after the Loma Prieta (September, 1989) and Northridge (January, 1994) earthquakes in California, the following data are indicated:
Loma Prieta: 63 deaths, approximately 3,700 people were injured. Most injuries happened as a result of the collapse of the Cypress Street section of I-880 in Oakland.
Northridge: 57 deaths, 1,500 serious injuries. Most injuries were from falls caused by people trying to get out of their homes, or serious cuts and broken bones when people ran, barefooted, over broken glass (the earthquake happened in the early morning on a federal holiday when many people were still in bed.)
There were millions of people in each of these earthquake-affected areas, and of those millions, many of them reported to have “dropped, covered, and held on” during the shaking of the earthquake. Therefore, we contend that “Drop, Cover, and Hold On” indeed SAVED lives, not killed people.
Because the research continues to demonstrate that, in the U.S., “Drop, Cover, and Hold On!” works, the American Red Cross remains behind that recommendation. It is the simplest, reliable, and easiest method to teach people, including children.
The American Red Cross has not recommended to use a doorway for earthquake protection for more than a decade. The problem is that many doorways are not built into the structural integrity of a building, and may not offer protection. Also, simply put, doorways are not suitable for more than one person at a time.
The Red Cross, remaining consistent with the information published in “Talking About Disaster: Guide for Standard Messages,” (visit http://www.disastereducation.org/guide.html ) states that if you are in bed when an earthquake happens, to remain there. Rolling out of bed may lead to being injured by debris on the floor next to the bed. If you have done a good job of earthquake mitigation (that is, removing pictures or mirrors that could fall on a bed; anchoring tall bedroom furniture to wall studs, and the like), then you are safer to stay in bed rather than roll out of it during the shaking of an earthquake.
Also, the Red Cross strongly advises not try to move (that is, escape) during the shaking of an earthquake. The more and the longer distance that someone tries to move, the more likely they are to become injured by falling or flying debris, or by tripping, falling, or getting cut by damaged floors, walls, and items in the path of escape. Identifying potential “void areas” and planning on using them for earthquake protection is more difficult to teach, and hard to remember for people who are not educated in earthquake engineering principles.
The Red Cross is not saying that identifying potential voids is wrong or inappropriate. What we are saying is that “Drop, Cover, and Hold On!” is NOT wrong — in the United States. The American Red Cross, being a U.S.-based organization, does not extend its recommendations to apply in other countries. What works here may not work elsewhere, so there is no dispute that the “void identification method” or the “Triangle of Life” may indeed be the best thing to teach in other countries where the risk of building collapse, even in moderate earthquakes, is great.
Sincerely,
Rocky Lopes, PhD
Manager, Community Disaster Education Preparedness Department
American Red Cross National Headquarters
y http://snopes.com/inboxer/household/triangle.asp
Así que no sabemos que pueda servir para El Salvador. Yo, para mientras me voy a quedar abajo de una ventana sin vidrios para que, si la pared se cae, yo quede como protagonista de película muda.
Por otra parte, en las páginas 126 y siguientes del informe sobre desarrollo humano para América Central 2009-2010 encontramos:
La literatura sobre (in)seguridad y género es abundante y a menudo es polémica (Moser, 2004:99-117; Valier, 2002; Hagan, 2003; Flavin, 2003); ella argumenta, por ejemplo, que la criminología tradicional tiene un sesgo androcéntrico, que no reconoce el impacto de la socialización masculina sobre la criminalidad, que subestima las necesidades de las víctimas, o que excluye el estudio de ciertas modalidades de violencia que recaen sobre las personas por razón de su género. Y es porque, en efecto, esta forma de discriminación no se refiere sólo a las mujeres sino, ocasionalmente, a los hombres (por ejemplo al esposo maltratado por su cónyuge) y cada día más, a la violencia y otros abusos que padecen las minorías sexuales.
LA MUJER COMO INFRACTORA Y COMO VÍCTIMA
La (in)seguridad ciudadana no es igual para ambos sexos, puesto que hombres y mujeres participan en el delito de modos distintos y están expuestos a distintos riesgos.
Lo primero significa que ciertas ofensas son preponderantemente femeninas (como el homicidio del cónyuge maltratante) y sobre todo que “los hombres cometen más delitos que las mujeres.
La noción misma de “riesgo” (o sea la base de la “inseguridad”) varía con el sexo, pues las mujeres perciben, valoran y negocian las amenazas o riesgos con parámetros distintos de los de los hombres (por ejemplo, Rigakos, 2002:743-761). Los resultados de la Encuesta Lapop ilustran cómo el género interviene en la valoración del riesgo. Con excepción de Honduras, en todos los países una mayor proporción de mujeres dicen sentirse inseguras en su barrio y también consideran que el nivel de violencia en la ciudad o pueblo en donde viven son más altos de lo que creen los hombres; sin embargo y con pocas excepciones, al preguntar qué tan grave es el problema de la inseguridad para el país, las diferencias entre los sexos disminuyen o se invierten; estas cifras parecen sugerir que las mujeres basan su percepción en la vivencia cotidiana de su entorno mientras que los hombres se remiten más a la situación general del país.
Los hombres reportan mayor cantidad de amenazas de muerte en todos los países y también –aunque la diferencia típica es menor– es más común que los hombres sean víctimas de golpizas. Pero se sabe bien que las mujeres son más afectadas por la violencia física en el marco de relaciones íntimas, al paso que los hombres la padecen más en el espacio público. Los delitos contra el patrimonio por regla general afectan más al sexo masculino; pero hay un tipo de despojo que padecen sobre todo las mujeres: la desatención de los deberes alimentarios adquiridos por el varón a favor de los hijos o de la esposa-compañera. Debe notarse además que la diferencia entre los sexos es menor cuando se trata de estafas o de robos dentro de la casa, que cuando hablamos de robo de vehículos o robo a mano armada: esto se debe muy seguramente a que las mujeres en general disponen de menos recursos económicos y poseen menos bienes valiosos que los hombres (por ejemplo, poseen menos automotores).
LAS VIOLENCIAS QUE AFECTAN A LA MUJER
Aquí nos interesa la cara oculta o el “delito silenciado” de violencia contra mujeres –y ese “silencio” se debe a que los hechos ocurren en el contexto “privado” de la familia o de las relaciones de confianza–.
Desde el punto de vista conceptual nos interesan entonces tres tipos de violencia: (a) Aquella que ejerce un hombre sobre una mujer con quien tiene un lazo familiar o en virtud de una relación de poder o confianza; (b) la que ejerce un hombre sobre una mujer en el marco de una relación de pareja actual o pasada, y (c) la violencia sexual que ejerce un hombre sobre una mujer, niña o adolescente con quien convive o con quien tiene lazos familiares. De esta definición quedan entonces excluidas, tanto (a) algunas formas de violencia contra la mujer que no ocurren en el marco de la familia, del hogar o de relaciones de pareja actuales o previas, como (b) las formas de violencia “privada” o “familiar” que no recaen sobre la mujer por el hecho de serlo (ciertas violencias contra la niñez o contra la tercera edad).
EN LA REGIÓN CENTROAMERICANA
En primer lugar, (la violencia contra las mujeres) se trata de una práctica muy extendida: en los países donde encontramos información, el número de denuncias por violencia contra las mujeres (donde, veremos, hay un gran subregistro) se compara al de denuncias por hurtos y robos. En segundo lugar, y en todos los países, la mayoría de los incidentes tiene lugar dentro del ámbito familiar, y su autor típico es el compañero o ex compañero sentimental.
El contraste entre la falta de estudios y la extensión objetiva del problema sugiere que la violencia contra las mujeres es la principal cara escondida de la inseguridad ciudadana en América Central –y a tal punto que la opinión ni siquiera lo percibe como parte del “problema del crimen”–. Y el hecho de que esa violencia se dé dentro del hogar, contrasta con la respuesta común de las mujeres centroamericanas en el sentido de que el hogar “es uno de los lugares más seguros” (Brenes, 2005), lo cual apunta a su dificultad de reconocer como delitos las acciones violentas en su contra. Por lo demás y en el caso particular de nuestra región, las modalidades más comunes y más preocupantes de la violencia contra la mujer parecen ser el femicidio, la violencia sexual y los casos de violencia doméstica o intrafamiliar.
a. Femicidios
(Algunos hablan de “feminicidio”, que no es igual. El “feminicidio” alude al exterminio de numerosas mujeres por razones asociadas con su género, y a veces le suma un ingrediente de impunidad o indiferencia por parte del Estado.)
Igual que pasa con el homicidio, el “femicidio” es el delito contra la mujer que más fácil parece de medir. Sin embargo el delito consiste en dar muerte a una mujer por razones asociadas con su género –punto este que habrá que establecer caso por caso y para lo cual escasea la información–.
Sabemos de dos estudios que intentaron desentrañar este asunto. Según los datos de Carcedo (2006) para Costa Rica, el 61% de los homicidios de mujeres perpetrados entre 1990 y 2003 constituyeron femicidios; y según el análisis de Ungo (2008), el 68% de los homicidios de mujeres cometidos en Panamá entre 2000 y 2003 fueron femicidios. El parecido de estas cifras quizá nos permita concluir que dos de cada tres mujeres asesinadas en Centroamérica mueren por razón de su género.
Pero además la mayor parte de los femicidios tendría lugar dentro del marco de relaciones íntimas y su autor sería el esposo o el conviviente: así sucede al menos en Panamá, donde dos de cada tres víctimas de femicidio mueren a manos de su compañero sentimental (Ungo, 2008). El grueso de los femicidios son pues la culminación de una larga historia de relaciones abusivas y controladoras por parte de parejas, ex parejas, familiares, pretendientes y acosadores (Carcedo, 2006). El resto de los femicidios seguirían de hechos como el intento de violación por parte de un desconocido o el “ajusticiamiento” de mujeres sujetas al tráfico sexual.
b. Violencia sexual
La violación es la (conducta tipificada) que menos se denuncia. En esto confluyen la vergüenza, el temor y la razón de la víctima (en el sentido de que los costos suelen ser mayores que los beneficios de una denuncia) –y más aún en el marco de culturas patriarcales–. Si el violador es además un pariente, un hombre de confianza o alguien que vive bajo el mismo techo, la denuncia es todavía más difícil. Y sin obstar el estereotipo o el “imaginario” del violador callejero que difunden los medios y las películas, la realidad escueta, en todas partes, es que la gran mayoría de los violadores son hombres muy cercanos a sus víctimas.
En estas circunstancias repitamos que (con la ya dicha excepción del femicidio) la confiabilidad de las cifras referentes a la violencia contra las mujeres es sumamente pobre. Tomando el caso de las violaciones –que, después del femicidio, son la modalidad más “flagrante” de esta violencia.
c. Otras formas de violencia contra las mujeres
El subregistro no se reduce a la violación sino que cubre y es quizás mayor respecto de las otras formas de violencia contra las mujeres. En Costa Rica por ejemplo, sólo el 17% de las víctimas de violencia física o sexual después de los 16 años reportó el incidente a las autoridades cuando el autor había sido el cónyuge, y solo el 10% lo hizo cuando el autor fue otro familiar. En Honduras apenas el 32% de las mujeres maltratadas por su compañero buscaron ayuda; de estas, 52% acudió a su familia, 38% a las amigas y 29% a la iglesia, pero a la policía acudió sólo 18%, a la fiscalía 15% y al juzgado 11%.
Para acabar de confundir el panorama, más allá del homicidio y de la violación, los códigos de cada país penalizan o no las otras formas de violencia contra las mujeres, usan términos distintos (en Honduras por ejemplo la violencia doméstica no es delito pero la violencia intrafamiliar sí lo es) e incorporan distintos incentivos o desincentivos para denunciar.
Y raramente se registran las circunstancias del delito que permitan análisis más precisos –por ejemplo, la relación entre víctima y victimario o el lugar de ocurrencia de los hechos–.
El cuadro 5.4, referente a Honduras y en 2006, dice que la gran mayoría de víctimas de violencia doméstica e intrafamiliar son mujeres, que la gran mayoría de los agresores son hombres, que en el 80% de los casos no se trata de un incidente aislado sino de una práctica frecuente, que la casa de habitación es el teatro principal de los hechos, que una misma mujer es objeto de distintas violencias, que la violencia física o sicológica es más común que la patrimonial, y que la violencia sexual en este contexto no es muy frecuente.
Por su parte las encuestas de victimización descubren, como es de suponer, una incidencia bastante mayor de la violencia contra las mujeres de la que muestran los registros oficiales. El 58% de las costarricenses han vivido al menos un incidente de violencia física o sexual después de los 16 años. El 36% de las salvadoreñas que han convivido con un hombre han padecido violencia sicológica o verbal durante su vida de casadas, y el 16% la sufrió durante el último año. En el caso de Nicaragua, el 48% de las mujeres alguna vez unidas indicaron haber experimentado violencia verbal durante la vida y 21% durante el último año.
Algo así pues como la mitad de las mujeres centroamericanas han sido objeto de violencia durante su vida adulta y casi siempre quien las ha agredido no es un extraño sino el hombre que escogieron para compartir la vida. Esta tragedia silenciosa, sin embargo comienza a ver la luz, puesto que como indica el cuadro 5.3, en casi todos los países y según todas las fuentes, el número de denuncias está aumentando aunque sea lentamente.
Algunos vínculos:
http://www.un.org/es/women/endviolence/about.shtml
http://stoprapenow.org/get-cross/
http://www.diariocolatino.com/es/20071122/nacionales/49474/
http://www.darsecuenta.es/el-acoso-sexual-en-el-trabajo/
http://universidaddeelsalvador.blogspot.com/2009/09/acoso-sexual-en-la-universidad-de-el.html
Desde hace tiempo tenía pendiente hablar del acoso sexual hacia las mujeres. Uno como hombre no lo visualiza. No me malinterpreten. Todos sabemos que existe (o al menos eso quiero creer), pero uno no ve a qué dimensiones puede llegar y en qué medida puede afectar cómo actúa una mujer. Yo he conocido a una, muy bonita, pero uno puede notar su fragilidad. Yo no sé exactamente a qué se deba, pero al hablar de estos temas, siento que andando de arriba para abajo, en los buses, en la universidad, en bares, etcétera, ha forjado una coraza que la hace inaccesible emocionalmente.
No es que sea yo quien vaya a cambiarle la vida o lo que ella estaba esperando (nada más lejos de la realidad), pero eso me hizo pensar en lo difícil que debe ser el vivir en nuestra sociedad como una mujer que anda en las zonas normales de nuestro país, no en multiplaza ni en el resto de zonas que forman la burbuja que nos formamos (burbuja también notoria cuando hablamos de violencia e inseguridad. Nada está tan mal hasta que ya alcanza a alguien que uno conoce).
Me he decidido a finalmente escribir sobre esto porque el PNUD me mandó este link sobre el día internacional de la eliminación de la violencia contra la mujer.

Desde hace tiempo había empezado a recopilar información sobre el asunto. Uno de los documentos que descargué es una investigación (no me pregunten qué tan seria) cuyo problema se define así:
¿Cuál es la principal consecuencia psicológica que presentan las mujeres víctimas de abuso sexual tratadas en el centro las Dignas según la opinión de psicólogos especialistas en el período de Septiembre a Octubre de 2001?
Entre las cosas que dice están las siguientes:
“Las mujeres víctimas de abuso sexual presentan traumas que se manifiestan en un período no determinado después del hecho, que se conoce como estrés post-traumático. Este estrés aparece de diferentes formas o manifestaciones ya sean éstas agudas, crónicas o demoradas. Las consecuencias de sufrir un abuso son además de mentales, físicas ya que la mayoría de veces las mujeres son maltratadas y golpeadas antes de que el agresor sexual proceda a abusar de la víctima”.
“Las personas que presentan estrés post – traumático debido a un abuso sexual, no hablan de lo que les sucedió, por que evitan todo tipo de cosas que se relacion(e)n con su experiencia. Las víctimas que han sido agredidas presentan un cambio en su actitud, entre estos temor a quedarse solas, hablar con extraños, tener relaciones sexuales de nuevo, ya que la mayoría de las veces se culpan a sí mismas como si fueran las responsables de lo sucedido”.
“La violencia contra la mujer toma diferentes formas tales como: el abuso del esposo ya sea esta emocional o psicológica, abuso físico y sexual, incesto (abuso cometido por padre, hermano, tío u otro familiar), violación cometida por desconocidos o personas allegadas a la víctima, hostigamiento sexual en el trabajo, en la calle o en centros de estudio, y el abuso sexual por parte de profesionales, llamadas telefónicas obscenas y exposiciones indecentes (pornografía)”.
“Cualquier mujer puede sufrir agresión. No hay un tipo de mujer que tienda a ser maltratada. Con esta idea sólo se consigue reducir el problema y tranquilizar pensando que es una situación que afecta a determinadas mujeres y denigrar a quienes lo han sufrido, aislándolas”.
“La violación es un acto de violencia no de deseo sexual. Más de un 71% de las violaciones fueron planeadas. El sitio fue arreglado. Se utiliza un incentivo o el agresor se acerca deliberadamente a la víctima y plantea coaccionarla a una relación sexual”.
“Según investigaciones las víctimas de violación conocen a sus atacantes de todas las violaciones reportadas, los ofensores eran muy bien conocidos por la víctima y se encontraban en relaciones a las cuales, normalmente se denominarían de confianza”.
“Se dice que los que cometen abuso sexual dejan en la víctima secuelas que nunca se olvidarán. Muchas veces la víctima queda severamente dañada tanto física como psicológicamente, de la última se puede decir que la víctima tiene tendencias a sufrir enfermedades mentales ya sea esquizofrenia, paranoia, desórdenes crónicos, hasta problemas alimenticios. Sin que se tenga un tratamiento que brindan los especialistas no es fácil salir de dicho ciclo.
“Cuando alguien es víctima de un abuso sexual se ha comprobado que posee dificultad para mantener alguna relación amorosa como matrimonio, noviazgo, etc. Y también sexual ya que no puede dejar de pensar en lo ocurrido y lo que hacen es alejarse de la otra persona, por eso se dice que las víctimas de abuso sexual poseen una personalidad más solitaria y de desconfianza hacia los demás”.
MANIFESTACIONES DEL ABUSO SEXUAL
Directa
Las manifestaciones directas se dan cuando el agresor sexual tiene un contacto físico-sexual con la víctima, es decir son todas aquellas caricias hechas generalmente en las partes sexuales de la mujer y en sus órganos genitales, que muchas veces pueden llegar a la penetración del pene u otros objetos en la vagina, ano o cualquier orificio del cuerpo de la víctima.
Indirecta
Estas manifestaciones se dan cuando el agresor no tiene ningún contacto físico-sexual con la víctima y se da por lo general al obligar a la víctima a observar los genitales del agresor, pornografía o también puede ser que el agresor la acose sexualmente, observando cuando la mujer se baña o se viste, hablándole por teléfono, controlando todas las actividades que ella realiza, etc.
TIPOS DE ACOSO SEXUAL
Llamadas obscenas
Las llamadas telefónicas obscenas se denominan también escatologías telefónicas y se consideran una forma de exhibicionismo. Al igual que los exhibicionistas, los que llaman generalmente son hombres y con frecuencia tienen dificultades para relacionarse con las mujeres. El que llama logra su excitación sexual mediante la descripción detallada de su anatomía y de sus fantasías sexuales. Obteniendo el orgasmo mediante la masturbación y la reacción de la persona a la que han llamado.
En general, el que llama conoce la identidad de la mujer con la que está hablando. Esta información le da la sensación de poder o control sobre la víctima ya que de cierta manera pueden anticipar la reacción que su víctima tendrá al escuchar las frases obscenas relatadas por el hombre. Al igual que los exhibicionistas, la reacción de sorpresa de la mujer que recibe la llamada provoca en él gran excitación, por lo que los hombres continúan llamando a la misma víctima una y otra vez.
Existen tres tipos de llamadas obscenas. En el primero, la persona que llama hace alarde de sus atributos físicos y su capacidad de respuesta sexual. Un segundo grupo amenaza a la mujer con tomarla por sorpresa y busca básicamente crear gran temor. Un tercer grupo busca obtener una interrelación con la persona a quien llama y espera de ella detalles sobre su vida íntima. Es común que este tipo de personas se hagan pasar por encuestadores y pregunten acerca de ropa interior o las prácticas para lograr estimulación sexual.
Pornografía
Se da cuando se utiliza a la mujer como un objeto sexual para degradar su integridad como persona con derechos, sentimientos y necesidades por medio de la exhibición de su cuerpo sin su consentimiento.
Los (comics) sobre pornografía son muy comunes en nuestro país, están dirigidos a excitar al lector mediante la descripción de abusos de colegialas obsesionadas con seducir a todos los que se ponga en su camino. Sin embargo cabe mencionar que las fotografías no presentan ninguna relación con los textos, ya que son los relatos los encargados de estimular las fantasías sexuales del lector…
“Además de todos los tipos de acoso sexual mencionados anteriormente (existen) otros que no caben en ninguna de las categorías anteriores que son los comentarios sexuales, bromas, gestos, o miradas provocadoras, tocar de una manera sexual, besar a una persona a la fuerza, diseminar rumores sexuales sobre alguien, quitar y halar la ropa de una manera sexual y agresiva, escribir mensajes sexuales en paredes o cajones, etc.”
“Los síntomas del trastorno de estrés postraumático por lo general aparecen en un período de tres meses (después) de la situación traumática, sin embargo, a veces se presentan meses o hasta años después. Se denomina de tal manera al trastorno que se (presenta) como consecuencia de haber estado expuesto a un acontecimiento traumático, donde el individuo se ve envuelto en hechos que representan un peligro real para su vida o cualquier otra amenaza para su integridad física”.
SÍNTOMAS DEL ESTRÉS POST TRAUMÁTICO POR ABUSO SEXUAL
Problemas sexuales
Después de haber sufrido un abuso sexual las víctimas tienen la sensación que las relaciones coitales son sucias y asquerosas en algunos casos. Presentan cierto temor al tener un contacto físico como lo son las relaciones sexuales o consultas médicas. Mantienen también dificultades para integrar la sexualidad, las emociones y el amor.
Se da también la confusión del sexo en la víctima, tienen comportamientos agresivos y auto destructivos, también relaciones coitales promiscuas, etc. Las personas tienen la sensación de que todo contacto sexual es en el sentido de una persecución y creen que es con el objetivo de violarlas, a tal grado que se convierte en una evasión sexual.
Negación
Es cuando la víctima no esta consciente de lo que le sucedió, reprime una serie de recuerdos y existe un bloqueo de las experiencias. También aprende a fingir minimizando las cosas haciéndose creer así misma que lo que le ocurrió no fue tan grave. Tiene reacciones negativas hacia personas, lugares y sucesos, sin explicación alguna.
El otro fin de semana llega el resto de perros a ARANI.
La dirección correcta es:
Km. 37 ½ Carretera al Litoral, Playa Conchalío, La Libertad. Después de pasar la iglesia mormona y el taller, se gira a la izquierda y se sigue la callecita al lado derecho (cerca de la tortillería)
Mandaron este correo también:
Pongo a su disposición los dos números de cuentas a/n de ARANI para sus amables donaciones o para facilitar a sus contactos y amigos que aman esta causa su apoyo financiero
Banco Agrícola 566-001064-1
HSBC 002510046209
Nuestras necesidades inmediatas son medicinas, agua y una fumigación por plaga de garrapatas y moscas. Para lo cual necesitamos bombas de mochila para fumigar y voluntarios.
Además realizar desparasitación general. Serán utilizadas 60 jeringas de canicat.
Tienen quitar las garrapatas de los animales y también de la tierra.






