Cultura

El síndrome de la ventana rota está basado en mentiras

Cuando una va subiendo por la prolongación de la Juan Pablo II, a mano izquierda, uno ve en una de las paredes uno de esos mensajes inspiracionales que escribe alguien pagado por la alcaldía de San Salvador. El que hoy traigo a colación dice «¿Sabes qué es el síndrome de la ventana rota? Búscalo en internet» o algo así.

Hace unos meses oí el podcast de «You’re wrong about» donde hablan de las cuestionables prácticas del padre de este estudio, Philip Zimbardo, el mismo hombre que condujo el famoso «Experimento de Stanford». Me parece importante traerlo al español porque la «fama» de esta teoría se sigue usando en nuestras calles de 2021 y también porque le dio herramientas al hoy (y siempre, realmente) desgraciado Rudy Giuliani para andar vendiendo sus innovadoras políticas de mano dura como un remedio para la peligrosa Centroamérica (Al menos su inútil visita a El Salvador la pagó la ANEP):

“Para nosotros la prioridad número uno era la seguridad”, dijo Giuliani ante una multitud de guatemaltecos refiriéndose a su período como alcalde de la ciudad de Nueva York. “Cuando hay una abrumadora cantidad de crímenes en la sociedad, eso no se resuelve con escuelas, bibliotecas, barrios agradables y equipos deportivos. Hay que reforzar el orden público. Cuando se logra reducir el crimen, el paso siguiente es desarrollar programas sociales. Es entonces cuando se crean más empleos, mejores barrios y mejores escuelas”.

https://es.insightcrime.org/noticias/analisis/teoria-ventanas-rotas-giuliani-no-servira-centroamerica/


Esto es algo de lo que escribió Bench Ansfield para el Washington Post:

En 1969, el psicólogo social Philip G. Zimbardo publicó una investigación que se convirtió en la base de la controvertida teoría policial de las ventanas rotas, que surgió en un artículo del Atlántico de 1982 escrito por James Q. Wilson y George L. Kelling. Estos dos científicos sociales utilizaron el artículo de Zimbardo como la única evidencia empírica de su teoría, argumentando: «Si una ventana de un edificio se rompe y no se repara, el resto de las ventanas pronto se romperán».

¿El problema? Wilson y Kelling distorsionaron el estudio para adaptarlo a sus propósitos. En resumen, la teoría de las ventanas rotas se basaba en una mentira.

… Inmediatamente después de los levantamientos de la década de 1960, Zimbardo quiso documentar las causas sociales del vandalismo para refutar el argumento conservador de que provenía de una patología individual o cultural. Su equipo de investigación estacionó un Oldsmobile en South Bronx y Palo Alto, California, vigilando los autos durante días. Zimbardo planteó la hipótesis de que las economías informales del Bronx harían un trabajo rápido del automóvil.

Aunque el equipo de investigación se sorprendió de que los primeros «vándalos» no fueran jóvenes de color sino más bien una familia blanca y «bien vestida», Zimbardo consideró confirmada su hipótesis básica: la falta de cohesión comunitaria en el Bronx produjo una sensación de “Anonimato”, que a su vez generó vandalismo. Concluyó: «Las condiciones que crean desigualdad social y ponen a algunas personas fuera de la estructura de recompensa convencional de la sociedad las hacen indiferentes a sus sanciones, leyes y normas implícitas».

El Palo Alto Oldsmobile, en cambio, quedó intacto. Después de una vigilancia sin complicaciones de una semana, Zimbardo condujo el automóvil hasta el campus de Stanford, donde su equipo de investigación tenía como objetivo «cebar» el vandalismo golpeando las ventanas con un mazo. Al descubrir que esto era «estimulante y placentero», Zimbardo y sus estudiantes graduados «se dejaron llevar». Como lo describió Zimbardo, «Un estudiante saltó al techo y comenzó a pisotearlo, dos estaban tirando de la puerta de sus bisagras, otro golpeó el capó y el motor, mientras que el último rompió todos los vidrios que pudo encontrar». Los transeúntes que el estudio tenía la intención de observar se habían convertido en espectadores y solo se unieron después de que el automóvil ya estaba destrozado.

Las conclusiones de Zimbardo eran materia de criminología liberal: cualquiera, ¡incluso los investigadores de Stanford! – podría ser atraído al vandalismo, y esto fue particularmente cierto en lugares como el Bronx con mayores desigualdades sociales. Para Zimbardo, lo que sucedió en el Bronx y en Stanford sugirió que la mentalidad de la multitud, las desigualdades sociales y el anonimato de la comunidad podrían impulsar a los “buenos ciudadanos” a actuar de manera destructiva. Esta no fue una crítica radical; era una acusación de la política de la ley y el orden que consideraba el vandalismo como un acto imperdonable y sin sentido. En una línea que podría haberse sacado directamente de los innumerables «informes de disturbios» publicados a fines de la década de 1960, Zimbardo afirmó: «El vandalismo es una rebelión con una causa».

El estudio de Zimbardo afirmó tener poco impacto inmediato fuera de los círculos académicos. Casi 15 años después, Wilson y Kelling le dieron nueva vida, construyendo su teoría de las ventanas rotas sobre una tergiversación fundamental del experimento de Zimbardo. En el relato de Wilson y Kelling, el experimento de Zimbardo demostró que «una ventana rota sin reparar es una señal de que a nadie le importa, por lo que romper más ventanas no cuesta nada».


Su recapitulación engañosa del estudio de Zimbardo no solo combinó los experimentos de Stanford y Palo Alto, sino que también distorsionó tanto el orden de los eventos que alejó a los lectores de las conclusiones de Zimbardo. En su versión, “el coche de Palo Alto permaneció intacto durante más de una semana. Entonces Zimbardo rompió parte de él con un mazo. Pronto, los transeúntes se unieron». Lo que convenientemente omitieron mencionar fue que los propios investigadores habían dañado el automóvil.



Al omitir este detalle crucial, Wilson y Kelling manipularon el experimento de Zimbardo para trazar una línea recta entre una ventana rota y «mil ventanas rotas». Esto les permitió afirmar que todo lo que se necesitó fue una ventana rota para transformar el «serio» Palo Alto en el Bronx, donde «a nadie le importaba». El problema es que no fue una ventana rota lo que atrajo a los espectadores a unirse a la refriega; fue el espectáculo de profesores y estudiantes destruyendo un Oldsmobile en medio del campus de Stanford. En lugar de la crítica de Zimbardo a la desigualdad y el anonimato, Wilson y Kelling habían inventado una ventana rota y la habían investido con la capacidad de estimular el vandalismo.

¿Por qué Wilson y Kelling se tomarían la molestia de presentar el estudio de Zimbardo solo para tergiversarlo? Porque lo que obtuvieron del estudio no fue su evidencia empírica, sino la imagen evocadora y racializada de las ventanas rotas del Bronx, que ya había sido perforada en la psique nacional.

Durante la década de 1970, los periodistas con frecuencia invocaron al sur del Bronx como «un microcosmos del problema urbano estadounidense», en palabras de un artículo del New York Times (…) Los medios de comunicación convirtieron así las ventanas rotas del Bronx en un símbolo de la degeneración urbana y racial.

Tan potente y «desconcertante» era el símbolo de la ventana rota que una de las pocas iniciativas municipales de vivienda a principios de la década de 1980 en el Bronx se dedicó a empapelar los marcos de las ventanas vacías que enfrentaban a los viajeros en la autopista Cross Bronx Expressway. Las calcomanías de vinilo que instaló la ciudad mostraban «un aspecto habitado de cortinas, persianas, contraventanas y macetas».

Brasil

Christina Sterbenz escribe para Business Insider:

El ex alcalde (Giuliani) cree que el enfoque de «ventanas rotas» cambió las calles de la ciudad de Nueva York para mejor. Esta teoría sugiere que la policía puede hacer que las ciudades sean más seguras tomando medidas enérgicas contra delitos menores como el vandalismo, y la Gran Manzana definitivamente lo hizo en la década de 1990.
(…)
Cuando los profesores de la Universidad de Chicago Bernard Harcourt y Jens Ludwig analizaron nuevamente «las ventanas rotas», reportaron que los criminólogos sabían muy poco sobre la efectividad de la teoría. Además, su artículo no encontró evidencia fuera del trabajo de Kelling para respaldar la idea de que tomar medidas enérgicas contra delitos menores conduce a una disminución en los delitos más graves.

Gran parte de la nueva investigación que afirma desacreditar las ventanas rotas también ha encontrado que atacar delitos menores daña a las personas pobres, así como a los negros y los hispanos.

(…)

Otros factores más allá del aumento de la presencia policial podrían haber provocado que la delincuencia cayera más drásticamente en Nueva York que en muchas otras partes de Estados Unidos durante la década de 1990. (La nación en su conjunto también se volvió mucho más segura en ese entonces).

En primer lugar, el desempleo experimentó una gran caída en la ciudad de Nueva York: 39% entre 1992 y 1999, según la Oficina Nacional de Investigación Económica (NBER). Algunos investigadores han encontrado vínculos entre un bajo nivel de desempleo y una disminución de los delitos violentos.

Otros atribuyen la mejora a una mayor tasa de arrestos. Nuevamente, NBER informó que las tasas de arrestos por delitos graves aumentaron entre un 50% y un 70% en la década de 1990, lo que podría haber sacado a más delincuentes de las calles.




Así que ahí le queda. La próxima vez que alguien le mencione esta teoría, coméntele que la mayoría de profesionales nunca se tomó ese estudio en serio en primer lugar y que el racismo sistémico encontró más fácil repetirla y popularizarla que buscar soluciones de raíz y de largo plazo.




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Imágenes, La vida

Indigno de instagram. Mi viaje al Espíritu de la Montaña

Seguro usted ha visto varias fotos glamorosas de gente que va al mirador Espíritu de la Montaña (en adelante, EDLM). Pues alégrese. Este post no va de eso. Si sonríe con las desgracias ajenas, le interesará mucho seguir leyendo.

Fui el 31 de octubre y, aparentemente, solo por ser domingo me perdí la maravill0sa experiencia de un sábado normal, en el que la juventud llega, se emborracha y a las personas encargadas les toca estar pendientes hasta muy tarde de que no se vayan a caer.

Aquí voy yo, en ruta, detrás de este carrito lento que jamás iba a pasarse al carril derecho:

Nótese la nitidez de las fotografías tomadas con mi teléfono


Como zennial que soy, iba usando google maps para seguir la ruta que aparece en el Facebook del lugar. En la carretera que lleva a las playas de la Unión, giré en el desvío indicado a mano izquierda, un camino de tierra y pedregoso hacia arriba que recordaba el que llevaba a Arcatao antes de ser pavimentado. Entonces llegué a una zona donde dos carros más estaban enfrentando la cruda realidad de que ahí no era. Aparentemente, esa era la ruta para llegar al terreno cuando era de un solo dueño. Ahora que la parte donde está EDLM es de alguien más, uno encuentra un portón cerrado con candado y un rótulo que explica qué calle tomar. Los tres carritos nos fuimos en caravana a tomar de nuevo el bypass y subir por el lado más conocido para subir al Volcán Conchagua. Uno tiene que subir y pasar un cementerio, para finalmente llegar al ÁREA NATURAL PROTEGIDA, donde (ya me habían explicado) uno paga $5 dólares por auto (o $1 por motocicleta).


Sepa que puede arreglar con EDLM que lo suba un camión desde La Unión centro hasta el mero lugar o hasta este punto, si es que anda con deseos de vivir la aventura que será caminar por esta calle empinadísima y de piedra que en auto requiere casi una hora.

Arriba, no adelante, y siempre girando, girando, girando hacia la libertad



Una vez llegamos y pasamos por el protocolo, supe que el carro que iba adelante de mí, solo iba a pasar el rato en el mirador. Eran casi las tres de la tarde y ellos tenían el plan de bajar antes de que oscureciera (!!!!!). Yo iba llegando al final del camino buscando un estacionamiento, pero no había. Entonces decidí retroceder porque el camión del que les hablé antes estaba ahí y creí que no había suficiente espacio para que yo diera la vuelta. Mi pretención era retroceder para unirme a los carros que estaban estacionados en la ladera a mi derecha.
Por estar a la derecha, no vi a mi izquierda.
Mi llanta trasera se salió del camino pavimentado y ya no me movía ni adelante ni atrás.


Al rato venía una familia con patriarca preparado que ayudó a amarrar el carro al famoso camión que me destrabó. Mucha gente me decía «No se preocupe, lo vamos a mover». Yo pensaba «Sí, ya sé. Ya me he quedado varado en otros lados empinados y/o lisos y la administración no me va a dejar aquí bloqueando la entrada principal«. Pero me lo guardé para mí mismo. Una vez subí, me indicaron dónde podía acampar. Como podrán ver, el clima era perfecto. Spoiler alert! No será así después.



Patriarca preparado y su familia pusieron sus dos tiendas y las amarraron al deck. A mí me dijeron que la noche anterior hizo mucho viento, pero ese día no había habido. Yo, que ya sé que mi tienda no es 100% impermeable, de todas formas, le puse plástico arriba para proteger por cualquier cosa.

Oscureció.

Al lado derecho del deck, ya se había quedado la mayoría de la gente, esperando ver desde ahí el lindo amanecer del día siguiente. A mí me dijeron que ahí daba más el viento, así que me sentía seguro estando abajo del arbolito que me iba a proteger. Del lado derecho había un par de hombres jóvenes que llevaban su parlante. ¡Bendito sea dios! Pero no lo pusieron a todo volumen #Sad. Ya con la tienda lista, me acosté en una plancha de cemento desde donde podía ver el cielo estrellado y ¡por suerte! escuchar lo que decían dentro de una tienda donde había juventud universitaria, con todo y madre chaperona y una pareja de novios. Algunas frases trascendentales que quedaron en mi cabeza fueron: «Saca la colcha de tigre», «Qué hiede a pata chuca», «Les dije que hubiéramos traído UNO», «¿Qué hace la gente que acampa porque aquí adentro nos vamos a aburrir viéndonos las caras». Cuando finalmente llegaron a la conclusión de que debían salir de la tienda, empezaron a cambiarse al ritmo de éxitos como «antología» de la filósofa Shakira que no paga impuestos. Hubiera preferido que pusieran «Se quiere se mata» y oír el debate. Pero uno no lo puede tener todo. Por lo menos, yo vi dos estrellas fugaces.

Después de comer mi cena hecha con las cosas que llevaba en mi hielera, me compré un par de cervezas heladas en el chalet local. Los soldados héroes rondando los veinte años que cuidan la zona me dijeron que hizo frío la noche anterior, pero ese día estaba tranquilo y estaba tan despejado que no creían que fuera a llover. Después de que uno le narrara a los otros dos de qué iba un TikTok, otro lo encontró y se los enseñó. El cuarto estaba ocupado buscando tiktoks de una mujer sensual de la zona.

Alrededor de las nueve de la noche, la mayoría de la gente estaba dentro de sus tiendas y los soldados se habían ido a su ronda. Había paz y yo estaba acostado sobre el deck viendo las estrellas.

Pues esa noche tembló.

Más tarde, cuando ya estaba leyendo en mi tienda para ir quedándome dormido, empezaron a caer unas gotitas. Era una llovizna…que seguía y seguía. Alrededor de la medianoche fue llegando un grupo que, aparentemente, también se había perdido. Eran de Guatemala y se pusieron a armar su tienda con la alegría y desparpajo como si fueran las nueve de la mañana. Las pusieron abajo del techo central que era mi plan B, en caso de lluvia. La noche siguió hasta que, de repente, mi pie dentro del sleeping sintió la humedad. Como yo estaba acostado sobre esta superficie BlaNda, no me había dado cuenta de cómo se había mojado ya el suelo de la tienda. Agarré mi bolsón donde ya tenía todo lo que debía sacar en caso de evacuación (no era mi primer campamento) y me fui adentro del comedor, donde dormían también un par de mujeres. Ahí descubrí que la parte de atrás de mi bolsón también se había mojado. Entonces caí en la cuenta de que tenía varias cosas con que protegerme, pero todas tenían una parte húmeda que tendría que evitar durante toda la noche. De repente se puso más helado y por eso, y mis casi cuarenta años, dormir en una sola posición se convirtió en un imposible. Usé mi dolocream para calentar mis pies, me levanté a orinar y fui a mi tienda a buscar mi whisky que seguía dentro de la hielera. Debo haber dormido una hora, a lo sumo. El ventarrón de afuera me hizo suponer correctamente que mi tienda ya se habría dado vuelta. El peso de la hielera y la botella de agua eran suficientes para que no saliera volando, así que no me iba a preocupar por eso. Supongo que fui una desgracia andante para patriarca preparado.

Las muchachas dentro de la cafetería se pusieron en movimiento y vi afuera que se notaba un poco de claridad. ¡Era el momento esperado!



A pesar del ventarrón, íbamos a ver ese lindo amanecer. Todo mundo preparado para la acción.


Pero, la naturaleza (como la electricidad) no es amiga de nadie… y la neblina que empezamos a ver en el frente, de repente nos envolvió a nosotrEs.



Y de repente podías oír el sonido de varios corazones quebrándose y las bromas de si se quedaban una noche más para volverlo a intentar. Estar ahí no bastaba. La foto del recuerdo, la nueva foto de perfil no iba a existir. Solo quedaba contemplar lo que se pudiera a la hora no perfecta y ¿de qué sirve pasarlo bien si los desconocidos de tus redes no van a poder envidiarte?



Por suerte, del otro lado, el grupo chapín se pudo tomar la foto con la bandera o semejantes y taggearla con «Hicimos cumbre«. Aunque hay que darles mérito porque, dado que bajaron caminando, asumo que también subieron así.

El 80% de la gente empezó a prepararse para irse sin desayunar ni esperar que un poco de luz y más viento secara las piedras del camino y otros restos de la lluvia.


Algunas personas que quedábamos participamos del tour interpretativo. Nos contaron que el proyecto empezó hace seis años, que hubo un ritual para poder avanzar con los trabajos y de ahí el nombre «Espíritu de la montaña». Nos contaron también que en un año y medio esperan que ya esté lista la cancha de fútbol (¡Yei!) y otro mirador en el cual también se podrá acampar y desde el cual se podrá ver el atardecer. Para entonces, esperemos que también hayan actualizado las indicaciones de cómo llegar al lugar.

Recuerdos del camino


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Gente fea, Pseudocultura

Cosas que darían pena en cualquier otro país

O cosas que harán que sus hijxs les vean distinto si le dieron «like»…

(Una recopilación CULTURAL Y ARTÍSTICA de joyas del gobierno de Nuevas Ideas)


Empezando con el líder…


Y lo que atormentaría al papá de Milhouse:


Inmortalizado por REMEZCLA:


El más reciente (pero seguro no el último):


Este otro de pena ajena (Aunque quizá ya sabía que pretendía convertirse en otro rey loco, con la misma capacidad histriónica):


Pasemos a otras lindas memorias, casi como recuento de fin de año/época/salud mental. Empezando con el super real reto botellas:

«El photoshop es mi pasión»


La manipulación con fake news:

El súper gabinete feminista, ¿Qué le pasó?


¡Si lo dijo la Secretaría de Comunicaciones de la presidencia debe ser verdad!
Así como cuando algo sale publicado por Diario El Salvador, impreso con nuestros impuestos, pero aún así no gratuito (y vendido en el Mister Donut que Bukele una vez intentó cerrar solo por joder):


Ahora otras estampitas de la lucha contra la corrupción:


De cuando andaba de buenas con El Faro y con uno de sus exreporteros:

Más andanzas y malandanzas:




¡Y pensar que hubo una época en que la elección del excomediante Jimmy Morales como presidente de Guatemala parecía la cosa más ridícula del mundo!


Pasemos a la saga Simán:


Y, como Dania ya apareció, volvámosla a ver en la siguiente galería de la infamia. ¡Felicidades! Seguro que esta mujer no se espera lo dura que será su inevitable caída.



Si en este momento va a salir con «¡Pero cuando el FRENTE robaba…!», le dejo un post sobre los chanchullos que Funes intentó para anular a la Sala de lo Constitucional, lo que -a diferencia de este- no logró conseguir.

Pero hay que seguir en resistencia. Por las personas desaparecidas, las víctimas de crímenes impunes, las mujeres asesinadas por tipos misóginos y machistas como los que abundan en la asamblea, por las violaciones a los derechos de la comunidad LGBT+, por todas las personas sin acceso seguro al agua, por todo lo demás… y lo que falta.

Alégrese de que no está, vergonzosamente, aireando sus complejos e inseguridades en público y piense que algún día volverá a sonreír como Katya Carranza por sus aguacates.

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Imágenes

Museo forma 2021

Hace poco nos tocó salir, en medio de una pandemia, a marchar por la destitución arbitraria de jueces, la inevitable destrucción de lo poco que teníamos como democracia y la implementación de la «ley bitcoin» que ni los legisladores/as entienden y que requiere el uso de una app en un país donde la mayoría de las personas ni tiene cuenta de banco ni acceso a internet. Pero el mes pasado, fui al museo Forma a ver su exposición más reciente, «Homenaje a San Salvador«. Tiene varias disciplinas, incluyendo fotos – y una de ellas muestra el pasado tormentoso de las protestas y quemas en el centro de San Salvador, lo que creíamos que había quedado atrás al firmar los acuerdos de paz. Esos mismos que el líder supremo considera una farsa. Aquí están algunas de mis fotos, que también incluyen a la coleción permanente:

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