Gente fea, Imágenes

Photoliving 22: cerca del García Flamenco

En este día no les traigo palabras poéticas que acompañen estas fotos. Empiezo con las casi siempre presentes fotos de glorias pasadas…para que recordemos cómo se diseñó esta ciudad originalmente y los totopostes con los que hoy vivimos.



A continuación unas imágenes colocadas cerca de la sede de Nuevas Ideas, solo como referencia para el futuro, a ver cómo les va con esta petición de “no más eventos en el estadio Cuscatlán”… cuando fue el líder supremo quien llevó la feria a esa zona durante su gestión en la alcaldía capitalina.
¡Qué maravillosos tiempos en los que el circo era verlo en las tazas con la Choly, quien no devengaba salario de nuestros impuestos!
Entre misóginos te veas…


Y termino con la cancha remodelada en la zona de la Toluca. Esta cancha que era de tierra. Hoy está linda y remodelada… pero ahora tiene reja alrededor y candado y ya no pueden entrar a jugar en ella a cualquier hora. #Choices

Aclárese que más abajo está el parque de la colonia Yumuri que antes también era público. Hoy ya no, porque cerraron la colonia del todo. #AreasVerdes #SSEsTuyo

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Activismo, La vida, Literatura

Palabras de aliento para usted en resistencia en El Salvador

Este post es para usted que ha sentido el desaliento ante los retrocesos en la incipiente y frágil democracia en El Salvador.

Sepa que no es la única persona que se siente así, que no está sola a pesar de que toda su familia pueda estar atrapada por la maquinaria propagandística de Ernesto Sanabria y el equipo venezolano.

Hoy más que nunca que usted se cuestione cosas es importante. Trate de no pelear con la gente, hágale preguntas, cuestiónela, si cree que puede tener una conversación respetuosa. Si no, tiene todo el derecho a cuidar su propia salud mental. Recuerde que la respuesta de la población viene del descontento y del odio, no de un voto razonado. Recuerde que casi la mitad del padrón electoral no votó. Porque no ve salida en ningún lado o porque, como bien apuntaba la UCA, la situación del país ha hecho que le dé igual si vivimos en “democracia incipiente” o bajo un régimen autoritario…de nuevo.




Este post no es sobre qué nos llevó aquí. Para eso está un post anterior. Hoy solo quise traerle algunos escritos que recientemente me alimentaron el alma y espero que a usted también.

Primero, algo de Paco Vidarte…


Vidarte “desde mediados de los años noventa del siglo pasado, cuando participó en la Radical Gai, fue un militante inconformista de todos los movimientos que luchan para que quienes se sienten diferentes tengan su sitio en la sociedad sin necesidad de plegarse a ella, en una convivencia difícil y libre a la vez”(X) y en su “Ética Marica” escribe:

…La solidaridad no es amar al prójimo como a ti mismo, sino distinguir entre los prójimos, tener buen olfato para detectar el olor a incienso y a dinero y así amar a unos y luchar contra otros. La solidaridad no es asumir todas las luchas, sino llevar una sola y misma lucha hasta el final, porque la solidaridad no es más que la sinergia de los oprimidos. La solidaridad no es creer en la bondad de los que muerden el polvo, sino saber que mientras alguien muerda el polvo yo estoy en riesgo de morderlo al día siguiente. La solidaridad es temer por las propias barbas cuando ves a una trans perseguida.

…Parecerá que soy muy roja y muy radical. Pero me parece que cae por su propio peso que, estructuralmente, por haber nacido en estas coordenadas geoeconómicas, todas somos gays y lesbianas de derechas, maricas liberales, sodomitas neocons, bolleras neoliberales, transexuales eurocéntricas. Y solo cabe intentar no pasarse con los propios privilegios ni encubrirlos ideológicamente, como mucho ir de radical y luchar contra mis propios intereses y mi propia clase, como puedo hacer yo en un momento dado, como a algunos les puede parecer que hago, pero a otros no porque es imposible que yo pueda pasar por algo más que simpatizante de izquierdas, porque mi ser hijo de médico, educado en colegio de curas, en universidad de curas, que nunca ha tenido un problema en su vida, que ha accedido a una digna vivienda de cuarenta metros, que es funcionario del Estado, me impiden un desclasamiento real, siquiera como fantasía, fantasía que ni se me pasa por la cabeza.

…Soy una pija que odia a las pijas y que hago lo que puedo y lo que me permito para no hacerme responsable ni partícipe de toda la mierda que he heredado y que llevo años sacudiéndome de encima. Pero nunca es suficiente (…) Todas somos de derechas. Y lo más que podemos hacer es intentar ser un poco menos de derechas. Hacer disecciones con bisturí. Muy precisas. No llevar a cabo políticas neocoloniales en nombre de la libertad conseguida en Occidente…saber reconocer que tampoco hay que irse a otros continentes ni a otros países para ver la homofobia y la transfobia en estado puro.

…La lucha contra la homobia nacida desde una Ética LGTBQ no puede ser más que solidaria con otros grupos y participar en sus luchas, no por heroísmo de un sujeto autónomo que decide ser solidario libremente, ni porque seamos más buenas que nadie, sino para no reproducir nosotras lo mismo que nos mata…Esto se consigue teniendo las cosas claritas, siendo capaz de explicarlas, de contarlas, de difundirlas y de hacer que calen poco a poco entre cada vez más gente.

“Mi deseo para ti es que sigas…sigas siendo quien eres y como eres, que sorprendas a un mundo cruel con tus actos de bondad”


En su autobiografía, “I know why the caged bird sings” (Yo sé porqué canta el pájaro enjaulado), Maya Angelou escribe en el capítulo 23 esta anécdota de cuando se organizaba la graduación de estudiantes de distintos grados en la escuela de Lafayette County que, por supuesto, era solo para personas negras. Uno de los invitados a dar un discurso es un hombre blanco, Edward Donleavy


Él nos elogió. Luego nos dijo cómo había alardeado diciendo que “uno de los mejores jugadores de basquetbol en Fisk hizo su primer canasta aquí en la escuela de Lafayette County”.

Los chicos blancos iban a tener la oportunidad de convertirse en Galileos y Madame Curies y Edisons y Gauguins, y nuestros chicos (las muchachas ni siquieran estaban consideradas) iban a intentar ser Jesse Owenses y Joe Louises.

…Era horrible ser negra y no tener control sobre mi vida. Era brutal ser joven y ya estar entrenada para sentarme callada y escuchar los cargos presentados contra mi color sin oportunidad de una defensa. Deberíamos estar muertos todos. Pensé que me gustaría vernos a todos muertos, uno encima del otro.

…Luego Henry Reed estaba dando su discurso “Ser o no ser”. ¿Acaso no había oído a esos tipos blancos? Nosotros no podíamos SER, así que la pregunta era una pérdida de tiempo. La voz de Henry era fuerte y clara. Tenía miedo de verlo. ¿No había captado el mensaje? No había “el más noble de mente” para los negros porque el mundo no pensaba que nosotros teníamos mente y nos lo hacían saber.

…Me impresionaba que Henry pudiera seguir con su discurso como si tuviéramos opciones.
Había estado escuchando y refutando en silencio cada oración con los ojos cerrados. Luego hubo un silencio, que entre la audiencia, significa que algo no planeado está ocurriendo. Levanté la cabeza y vi a Henry Reed, el tranquilo, educado, estudiante de buenas notas, darle la espalda a la audiencia y vernos a nosotros (la orgullosa promoción de 1940) y cantar, casi hablando,

“Levanten todos la voz y canten
De la tierra hasta el anillo de los cielos,
Que repique con las armonías de la Libertad…”



Era el poema escrito por James Weldon Johnson. Era la música compuesta por J. Rosamond Johnson. Era el himno nacional de los negros. Por costumbre, lo estábamos cantando.

Nuestras madres y padres se pararon en el pasillo oscuro y se unieron al himno de aliento. Una profesora de kinder llevó a los alumnos pequeños al escenario y así las flores, margaritas y conejos marcaban el tiempo e intentanban seguir el ritmo:

El camino que recorrimos es pedregoso,
Amarga, la vara de castigo,
Experimentada en los días en que la esperanza no nació, había muerto;
Sin embargo, con un tiempo estable,
No tenemos los pies cansados
¿Vamos al lugar para que nuestros padres suspiren?



Cada niño que conocía había aprendido esa canción junto al ABC y a “Sé que Jesús me ama”. Pero yo personalmente nunca la había escuchado antes. Nunca oí las palabras, a pesar de las miles de veces que las había cantado. Nunca pensé que tuvieran algo que ver conmigo.

Las palabras de Patrick Henry me habían impresionado tanto que era capaz de pararme firme y temblando decir “Ignoro el curso que otros han de tomar; pero en lo que a mí me respecta: ¡Dadme libertad o dadme muerte!”.

Y ahora oí, realmente por primera vez:

Hemos recorrido un camino final que con lágrimas ha sido regado,
Hemos venido pisando nuestro camino a través de la sangre de los sacrificados



Mientras los ecos de la canción seguían en el aire, Henry Reed bajó su cabeza, dijo “Gracias” y regresó a su puesto en la fila. Las lágrimas que corrían en muchas caras no fueron limpiadas con vergüenza.

Estábamos en la cima de nuevo. Como siempre, de nuevo. Sobrevivimos. Las profundidades habían sido heladas y oscuras, pero ahora un sol brillante le hablaba a nuestras almas. Ya no era simplemente una más de la orgullosa promoción de 1940. Era una orgullosa integrante de la maravillosa, hermosa raza negra.

…Si fuéramos un pueblo dado a revelar secretos, podríamos levantar monumentos y sacrificarnos por las memorias de nuestros poetas, pero la esclavitud nos curó de esa debilidad. Quizá puede ser suficiente decir que sobrevivimos en relación exacta con la dedicación de nuestros poetas (incluyendo ministros, músicos y cantantes de blues).





Y esa es la importancia del arte. Estos escritos aún resuenan en alguien, a kilómetros de distancia e incluso con muchos años de diferencia. Dibuje, cante, escriba. No sabe en quién resonará luego y que puede provocar después.

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